Nigel Hayes-Davis fue demoledor para el Valencia Basket, al que apuntilló en el último segundo de la prórroga (105-107), al final de un partido a ratos tenso (acabó con trifulca), a ratos vibrante, a ratos hermoso. El Panathinaikos parecía estar guardándose para el tramo final de la Euroliga. Después de caer en los dos encuentros de la fase regular ante el Valencia Basket, el equipo griego del laureado Ergin Ataman impuso su ley en el inicio de la serie de cuartos de final y se anotó las dos victorias en un Roig Arena donde muy pocos habían pescado este curso. La segunda derrota del equipo de Pedro Martínez le obliga a una proeza: ganar los dos siguientes compromisos en el OAKA. En los otros dos partidos de la jornada, el Olympiacos volvió a ganar al Mónaco (94-64) y ya manda por 2-0, como el Fenerbahçe ante el Zalgiris Kaunas (86-74).
Una canasta de Hayes-Davis en el último suspiro de la prórroga coloca la serie 0-2 antes de viajar a Atenas
Valencia Basket
VAL
105
Panathinaikos
PAN
107
Una canasta de Hayes-Davis en el último suspiro de la prórroga coloca la serie 0-2 antes de viajar a Atenas


Nigel Hayes-Davis fue demoledor para el Valencia Basket, al que apuntilló en el último segundo de la prórroga (105-107), al final de un partido a ratos tenso (acabó con trifulca), a ratos vibrante, a ratos hermoso. El Panathinaikos parecía estar guardándose para el tramo final de la Euroliga. Después de caer en los dos encuentros de la fase regular ante el Valencia Basket, el equipo griego del laureado Ergin Ataman impuso su ley en el inicio de la serie de cuartos de final y se anotó las dos victorias en un Roig Arena donde muy pocos habían pescado este curso. La segunda derrota del equipo de Pedro Martínez le obliga a una proeza: ganar los dos siguientes compromisos en el OAKA. En los otros dos partidos de la jornada, el Olympiacos volvió a ganar al Mónaco (94-64) y ya manda por 2-0, como el Fenerbahçe ante el Zalgiris Kaunas (86-74).
El inicio llegó con un regalo inesperado: dos faltas de Nunn, su mejor anotador, en 65 segundos. Parecía que la noche se ponía a favor con un Valencia que entró más centrado que el martes (11-4). El Panathinaikos tardó un poco en sincronizar su defensa pero en cuanto lo hizo, con Montero sentado recuperando el aliento, el Valencia volvió a sufrir (15-19) con unos buenos minutos de Osman y Lessort otra vez ensanchándose bajo los aros. El Valencia necesitaba correr y lo logró con las piernas de Sergio de Larrea. Larry tiene el don de inflamar el Roig Arena con sus jugadas eléctricas.
El contador del rebote ofensivo empezó a aumentar casi a la misma velocidad que los pies de De Larrea, bien secundado por Matt Costello. La temperatura subió de golpe porque el intercambio de canastas era feroz. Otro día de baloncesto caviar en el Roig Arena. Puntos y más puntos a un ritmo endemoniado. Jean Montero, el líder ofensivo del cuadro taronja, sentaba sobre el parqué a un defensor y sacaba un 3+1. Gruñía la grada. Bienvenidos al territorio del Valencia Basket. Sonreía el joven Sergio de Larrea, inédito el primer día y feliz esta vez por verse importante, 20 años de talento e instinto, una piedra en el zapato de Ergin Ataman. El vallisoletano, ademas, le sacó la tercera falta a Nunn. (46-41). Pero Ataman ya había visto esta película e inmediatamente su equipo cerró su aro y endureció el juego para recuperar el mando con la ayuda de un acertado Hayes-Davis (48-49).
Badio, cuyo duelo con Nunn echaba chispas, era capaz de defenderle con acierto y después liderar el ataque taronja, que volvía a elevarse con la incorporación de Larry. El Panathinaikos empezó a sufrir de verdad (71-65) ante un rival que no cogió más ventaja por su desacierto en los tiros libres. Si Nunn decidió el primer partido en el último ataque, no pudo sentenciar en el segundo, que se fue a la prórroga (95-95), donde sí resolvió Hayes-Davis con una canasta en la última décima.
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