A un coste tan exclusivo como el de un sector al que se dirigen sus alumnos, el plan de Les Roches y Glion incluye clases de cocina, limpieza y gestión financiera Leer A un coste tan exclusivo como el de un sector al que se dirigen sus alumnos, el plan de Les Roches y Glion incluye clases de cocina, limpieza y gestión financiera Leer
Al pasajero que aterriza en el aeropuerto de Ginebra (Suiza) le deslumbran los anuncios de bancos, firmas de gestión patrimonial y, también, relojes. La publicidad en los pasillos son la antesala de lo que se espera de este país entre montañas y lagos, y que históricamente fue utilizado por las ricas familias europeas para refugiarse en sus vacaciones, dando pie a los Grand & Palace Hotels suizos: lujo.
Este se refleja especialmente en la industria hostelera, que sigue siendo hoy buque insignia del país alpino a nivel económico… pero también formativo. De hecho, es frecuente encontrar en las primeras posiciones de plataformas especializadas como TopUniversities a los centros suizos de formación en hospitality -la traducción literal es «el acto de ser hospitalario»-. En el último ranking global QS World University Rankings by Subject 2026, aparecen Les Roches (segundo puesto) y Glion Institute of Higher Education (tercero), ambas parte del grupo Sommet Education especializado en la formación en turismo de alto nivel, y con estas dos escuelas en Suiza.
Les Roches y Glion tienen en común varios aspectos de su plan formativo para grados (bachelor), másteres, MBA y programas ejecutivos a tiempo parcial en hostelería, turismo, deporte y gestión de eventos. En su primer año, el 90% de la formación de los alumnos es práctica, y esencialmente gira en torno a los servicios: los pupilos aprenden a trabajar en las cocinas y forman parte de los equipos de limpieza dentro de las residencias y campus. También ejercen de camareros en los restaurantes y bares de las instalaciones. En los años posteriores esto se complementa con clases teóricas como en cualquier otra universidad, salvo que estas escuelas mantienen estrictos códigos de vestimenta y conducta.
«Es una especie de mili intensiva», asegura Carlos Díez de la Lastra, CEO de Les Roches. Sus alumnos, que de forma obligatoria tienen que residir dos años en el campus (del total de cuatro), lo hacen rodeados de 100 nacionalidades y dentro de un sistema de formación que les enseña a cuidar hasta el mínimo detalle desde el nivel más básico hasta la toma de decisiones en el área de dirección, pasando por la atención directa al cliente. Qué menos que aprender dónde buscar las trufas y cómo recogerlas si luego se les va a evaluar el diseño del plato, el menú, y el servicio en unos de sus cinco restaurantes prémium de simulación. O que, si se va a dirigir un servicio de estrella Michelín, que sepan coordinar a los camareros de la mesa. Mientas tanto, las asignaturas teóricas giran en torno a la contabilidad financiera, las estrategias de negocio y gestión de recursos humanos, así como el análisis de datos para la gestión hotelera o el intrincado mundo de la teoría de las firmas, con fuerte presencia.
En el caso de Les Roches, buscan una preparación lo más práctica posible para que tenga buen encaje, especialmente en la industria española. «Suiza ha mantenido una formación centrada en el detalle, el cuidado y la experiencia del cliente de coste más elevado. La formación en España ha sido más operacional» y centrada en la gestión eficiente de los recursos, explica Díez de la Lastra antes de señalarlo como uno de los rasgos más carácterísticos de la industria turística del país ibérico. Aunque ahora soplan nuevos vientos en el mercado hotelero, y «el servicio de gama media está en riesgo» a nivel competitivo al encontrarse entre el servicio low-cost, más autónomo pero barato en costes, mientras que el VIP demanda un servicio personalizado a un precio que no está al alcance de todos los bolsillos. En este sentido, y según los últimos datos de la consultora CBRE, en 2028 abrirán 270 hoteles en España, 90 de ellos serán de cinco estrellas o prémium.
Así, las hoteleras que tienen que cambiar de registro están «apostando por el lujo porque quieren protegerse un poco más» de las tendencias económicas, concluye el CEO. Y aquí Les Roches se sienten cómodos: «No ofrecemos una carrera en turismo, sino de hospitality de lujo. Y los alumnos [2.296 anuales] serán los mejor preparados para ser esa gente especial por las que las marcas de lujo pagan mucho dinero». Su precio se medirá en habilidades interpersonales, o como expresa Díez de la Lastra, «skills muy soft» como son «la empatía con el cliente» y «la humildad».
«Hoy en día el lujo es la interacción humana, y algunas empresas han perdido eso» opina Giovanni Odaglia, director del campus Les Roches en Crans-Montana. Aprender humildad, no obstante, tiene también un precio de lujo: el coste de la formación en Les Roches ronda los 25.000 euros anuales, cuando la media de las universidades privadas de turismo en España es de 10.000 euros. Y por su lado, la educación de Glion supera los 37.000 euros anuales. Esta subraya su «fuerte herencia de la excelencia suiza», más orientada a las firmas prémium, y es un matiz que marca la división dentro del grupo educativo desde 2023. Pero ambas incluyen, en el último año, una experiencia laboral completa en firmas como Gucci, Hermès, Four Seasons, Qatar Airways, Louis Vuitton, MSC, o Cartier, entre otras. Todas sujetas a un serio proceso de selección.
Hay otra asignatura, más bien de evaluación continua, que pone el broche final al paso por las escuelas de Sommet Education: el networking, o la red de contactos profesionales de los alumnos. Una importante baza porque la empleabilidad no es sencilla, , relatan los propios alumnos, y «ser el mejor» se convierte en un requisito. También contar con conocidos que puedan ayudar a ello.
Para ellos, Glion ofrece una red de más de 18.000 exalumnos y Les Roches, de más de 16.000. La última afirma que, en una proporción superior al 90%, los alumnos que se graduaron en 2024 (últimos datos disponibles) lo hicieron ya con una oferta de empleo bajo el brazo. En el caso de su red de alumni, un 54% ha encontrado empleo en el sector del hospitality, pero el 46% lo hace en campos como la banca o la consultoría. Y el 33% acaba emprendiendo.
Añade Odaglia que todo perfil es apto (y en un 94%, internacional) para el acceso. Y solo entre el 30% y 40% de los estudiantes proceden de un entorno familiar dedicado a la hostelería o la restauración. En el caso del máster, no todos han estudiado algo relacionado con el turismo. «Nos centramos más en el sector al que se dirigen», resume el director.
A nivel formativo, tienen otro reto más allá de ser incubadora de directores de grandes cadenas o compañías: también son el escaparate de la tendencia global del turismo. «Desarrollamos un programa que imparte habilidades tanto técnicas como transversales, de modo que, cuando terminen sus estudios, nuestros alumnos hayan adquirido lo necesario para adaptarse a las tendencias futuras», concluye Odaglia. Para, como expresan en Glion, estar on top of the trends y no solo vivir en las montañas.
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