A cuatro días de la votación en las elecciones a la presidencia del Real Madrid, la campaña llegó por fin al momento de la guerra de nombres prometidos para el equipo de fútbol. Se alcanzaba este punto después de multitud de cebos. Florentino Pérez había dicho que desvelaría este jueves el primero. Enrique Riquelme había deslizado que haría un anuncio bomba este miércoles por la noche en El Hormiguero. Y nada fue exactamente así. El aspirante prometió dos futbolistas del Manchester City, Rodri y Haaland. Mientras el empresario alicantino se demoraba en la conversación con Pablo Motos, el presidente adelantó su primer anuncio y publicó un breve vídeo en la red social X en el que aparecía Mourinho con una camiseta del Madrid y decía simplemente: “Sí”.
El candidato asegura que el noruego y Rodri quieren jugar en el Real Madrid y se compromete a pagar la cuota de los socios durante un año si incumple su promesa
A cuatro días de la votación en las elecciones a la presidencia del Real Madrid, la campaña llegó por fin al momento de la guerra de nombres prometidos para el equipo de fútbol. Se alcanzaba este punto después de multitud de cebos. Florentino Pérez había dicho que desvelaría este jueves el primero. Enrique Riquelme había deslizado que haría un anuncio bomba este miércoles por la noche en El Hormiguero. Y nada fue exactamente así. El aspirante prometió dos futbolistas del Manchester City, Rodri y Haaland. Mientras el empresario alicantino se demoraba en la conversación con Pablo Motos, el presidente adelantó su primer anuncio y publicó un breve vídeo en la red social X en el que aparecía Mourinho con una camiseta del Madrid y decía simplemente: “Sí”.
Eso fue a las 22.01, mientras Riquelme repasaba sus comienzos empresariales en Panamá. Pablo Motos tardó aún unos minutos en avisarle de qué había sucedido. Y tardó todavía más en llegar al nombre del delantero noruego, que se ocultaba en la espalda de una camiseta que primero estuvo en una bolsa y luego enrollada sobre la mesa del plató. Transcurrió más de una hora hasta que la extendió y la mostró a la cámara: Haaland con el 9.
Antes de eso, Riquelme concretó un poco más algo que había dejado entrever ya con bastante claridad, que quería que Rodri jugara en el Madrid. Contó que había mantenido conversaciones con su representante, Pablo Barquero, y que el Balón de Oro estaba dispuesto a trasladarse al Bernabéu. Aunque también reconoció que para conseguir que termine pasando es necesario negociar con el City, algo que quiere hacer él mismo si se impone en las votaciones el domingo.
En cambio, aseguró que es más sencilla la operación de Haaland, “el jugador que quiere la gran mayoría del madridismo”. Riquelme dijo que se trata de “una situación diferente, tiene una cláusula y querría venir al Real Madrid”. Consciente de la distancia que existe entre un anuncio como el de Mourinho, con un vídeo del propio técnico, y los de futbolistas con contrato en vigor con otro club, el empresario recurrió a la misma estrategia que Florentino Pérez en las elecciones de 2000, cuando prometió fichar a Figo si ganaba. “Si yo incumplo alguna de mis promesas, he firmado una garantía notarial personal, donde cualquier incumplimiento supone que pagaría el 100% de las cuotas de los 100.000 socios del Real Madrid la próxima temporada”.
Para entonces, el vídeo de Mourinho con la camiseta del Madrid llevaba más de una hora circulando por las redes. Si Pérez gana las elecciones del próximo domingo, el técnico portugués (63 años) regresaría al Bernabéu, de donde se marchó en 2013 después de tres agitadas temporadas. “Mientras en la tele hablan y hablan y hablan…”, se leía en el vídeo antes de que apareciera la imagen del luso con la camiseta del Madrid para decir: “Sí”.
“¿Ya lo ha anunciado?“, reaccionó Riquelme cuando Pablo Motos le trasladó la noticia. “Nuestro estilo es completamente diferente. Es un gran entrenador. Pero para nuestro proyecto, no. Yo tengo otro entrenador”, añadió sin concretar su nombre para el banquillo, aunque puntualizó que la unión a la candidatura de Raúl González como director deportivo y de Fernando Hierro como responsable de la cantera podría cambiar su primera opción.
Las negociaciones desarrolladas por la candidatura de Pérez, canalizadas a través de su agente, Jorge Mendes, han dejado todo listo con Mourinho y el Benfica para que el portugués vuelva a la Castellana.
El contrato del luso contiene una cláusula liberatoria de siete millones de euros brutos que era válida durante los diez días siguientes al final de la temporada, hasta el 29 de mayo a medianoche. Pérez podría haberla ejecutado, ya que, a diferencia de lo que sucede en el Barcelona, en el Madrid el presidente sigue siéndolo durante un periodo electoral. Pero se decidió por la prudencia, lo que abrió la puerta a que la operación se encareciera.
Vencida la cláusula, la siguiente disposición aplicable fijaba un máximo de 15 millones brutos, su salario de un año. Es el punto de partida de las negociaciones entre el Madrid y el Benfica, que ya tiene cerrado a su siguiente entrenador, Marco Silva, también representado por Mendes y que anunció su salida del Fulham. Sería la segunda etapa de Mourinho en el Madrid, tras la vivida entre 2010 y 2013, en la que logró una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España.
Durante los tres enfrentamientos que el Benfica tuvo esta campaña con el Madrid en la Champions, insistió en que su tiempo en Chamartín estaba cerrado. “No quiero alimentar historias que no existen”, dijo. Definió esos tres años como “duros, intensos, casi violentos”. “Nos separamos en el momento justo”. ¿Se le puede decir no a Florentino Pérez?, le preguntaron. “Sí”. La misma palabra que en el vídeo de este miércoles, pero con un significado opuesto.
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