El fútbol femenino español vuelve a ser la referencia mundial. En Lodz (Polonia), España conquistó por segunda vez el Mundial sub-20, esta vez ante Corea del Norte, la vigente campeona que tiene también dos títulos mundiales de esta categoría en sus vitrinas. Las norcoreanas, sin encajar un solo gol en todo el torneo, se tuvieron que conformar con una medalla de plata. Perdonó la Roja varias ocasiones durante los primeros 90 minutos y después en la prórroga. Pero el destino les tenía preparada una revancha contra las mismas jugadoras que le arrebataron el Mundial sub-17 en la tanda de penaltis dos años atrás. Otra vez la tanda de penaltis volvía a ponerlas frente a frente. Pero esta vez fue España quien dio el golpe final con una inconmensurable Laia López, que detuvo dos lanzamientos de los cinco que chutaron las futbolistas norcoreanas.
Las mismas jugadoras que cayeron dos años atrás en la Copa del Mundo sub-17 en los lanzamientos de pena máxima ante las norcoreanas vuelven a poner al fútbol femenino español en lo más alto
Las mismas jugadoras que cayeron dos años atrás en la Copa del Mundo sub-17 en los lanzamientos de pena máxima ante las norcoreanas vuelven a poner al fútbol femenino español en lo más alto


El fútbol femenino español vuelve a ser la referencia mundial. Este domingo, en Lodz (Polonia), España conquistó por segunda vez el Mundial sub-20 ante Corea del Norte, la vigente campeona que tiene también dos títulos mundiales de esta categoría en sus vitrinas. Las norcoreanas, sin encajar un solo gol en todo el torneo, se tuvieron que conformar con una medalla de plata. Perdonó la Roja varias ocasiones durante los primeros 90 minutos y después en la prórroga. Pero el destino les tenía preparada una revancha contra las mismas jugadoras que le arrebataron el Mundial sub-17 en la tanda de penaltis dos años atrás. Otra vez la tanda de penaltis volvía a ponerlas frente a frente. Pero esta vez fue España quien dio el golpe final con una inconmensurable Laia López, que detuvo dos lanzamientos de los cinco que chutaron las futbolistas norcoreanas.
Con la presencia en el palco del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, España y Corea del Norte afrontaban una final con aire de revancha. En la memoria de muchas jugadoras españolas estaba aquella final de la Copa del Mundo sub-17 de 2024 en la que cayeron ante las norcoreanas en los penaltis. Además, las asiáticas eran las favoritas a batir como vigentes campeonas. En esta edición habían ganado todos sus partidos y no habían encajado ni un solo gol. España también llegaba con pleno de victorias, pero con un tanto encajado ante China en la fase de grupos.
Para la final, David Aznar dejó en el banquillo a Daniela Agote, la mejor futbolista en el partido de semifinales contra Italia junto a la pichichi Paula Comendador, e introdujo a Rosalía. El inicio de partido fue totalmente para España, que sometió con la posesión a una Corea del Norte encerrada atrás. En esos primeros 20 minutos la Roja disparó cinco veces por ningún chut de sus rivales, que apenas cruzaron el centro del campo. Un remate de cabeza y luego un mano a mano de Alba Cerrato que salvó la guardameta norcoreana… Sin embargo, el 0-0 no se movió. El primer disparo de las futbolistas asiáticas llegó a la media hora de partido y cerca del descanso, sin merecimiento alguno, estuvieron muy cerca de adelantarse después de un error de Silvia Cristóbal que dejó a Kyong Ho sola ante Laia, que sacó una gran mano para evitar el 0-1.
El segundo acto comenzó con el mismo guion: España dominando por completo el partido. Aunque ahora les costaba generar ocasiones ante una defensa norcoreana más compacta. Apenas dispuso la Roja de dos acciones. Eso sí, muy claras. Primero Rosalía estrelló un mano a mano contra la guardameta norcoreana y después Cerrato mandó fuera un centro al segundo palo. El paso de los minutos mermó a las españolas, que apenas se movían en ataque para generar huecos y entonces fue Corea del Norte quien dio un paso adelante en los minutos finales. Sin embargo, el 0-0 no se movió y llegó la prórroga. Una prórroga bastante soporífera donde España volvió a dominar y volvió a perdonar. Marisa tuvo dos ocasiones muy claras que no supo materializar. Pero en la tanda de penaltis, la guardameta del Real Madrid, Laia López, se convirtió en la heroína española para conseguir la segunda estrella.
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