España ha cerrado su Mundial de Fráncfort como lo empezó: subiéndose al podio. El conjunto español de gimnasia rítmica logró este domingo la medalla de plata en la final de tres aros y dos parejas de mazas, la última prueba del campeonato, con una puntuación de 29.050 puntos (13.800 en dificultad, 7.150 en ejecución y 8.100 en artístico). Solo Brasil, con 29.450, se quedó por delante de un combinado español que, apenas veinticuatro horas después de proclamarse campeón del mundo en la general, volvió a demostrar que su nivel no es flor de un día.
El conjunto femenino, ya campeón del mundo en la general, se queda a 0,400 de Brasil en el último ejercicio del campeonato, después de terminar quinto en la final de cinco pelotas
España ha cerrado su Mundial de Fráncfort como lo empezó: subiéndose al podio. El conjunto español de gimnasia rítmica logró este domingo la medalla de plata en la final de tres aros y dos parejas de mazas, la última prueba del campeonato, con una puntuación de 29.050 puntos (13.800 en dificultad, 7.150 en ejecución y 8.100 en artístico). Solo Brasil, con 29.450, se quedó por delante de un combinado español que, apenas veinticuatro horas después de proclamarse campeón del mundo en la general, volvió a demostrar que su nivel no es flor de un día.
Inés Bergua, Andrea Corral, Marina Cortelles, Lucía Muñoz y Salma Solaun fueron las encargadas de defender el ejercicio con el que España ya había firmado su mejor nota del campeonato en la fase de clasificación. Bulgaria completó el podio con 28.750, por delante de Japón e Israel, que empataron a 28.300, y de Alemania, anfitriona del Mundial, que se quedó en 28.200.
La medalla llegaba, además, tras una mañana más complicada. En la final de cinco pelotas, disputada horas antes, el conjunto español, con Andrea Fernández ocupando esta vez el lugar de Cortelles, no logró repetir la solidez de la general y terminó quinto, con 27.450 puntos (13.300 en dificultad, 6.600 en ejecución y 7.550 en artístico). El oro fue para Brasil, que firmó exactamente la misma nota que horas después repetiría en aros y mazas, 29.450, seguida de China (28.900), Bulgaria (28.400) y Ucrania (28.300).
Por la tarde llegó la revancha, y con el mismo ejercicio que un día antes le había dado el título mundial. España repitió aros y mazas, esta vez con 29.050 puntos, y se quedó a cuatro décimas de Brasil, que volvió a firmar la misma nota de la mañana y se llevó también esta prueba. Bulgaria completó el podio con 28.750. Fue la única medalla del domingo para las españolas.

RONALD WITTEK (EFE)




El balance final del Mundial de Fráncfort para España es, aun así, extraordinario: oro en el concurso general, el segundo de la historia del conjunto español, treinta y cinco años después de Atenas 1991, plaza directa para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y, ahora, una plata que confirma que el equipo dirigido por Alejandra Quereda y Ana Pelaz no depende de un solo ejercicio para competir con las mejores del mundo.
Brasil, campeona en ambas finales por aparatos de este domingo, se reafirma como la gran amenaza del ciclo olímpico que arranca, después de haberse colgado ya el bronce en la general del sábado. Para España, sin embargo, el resumen de esta semana en el Festhalle es sencillo: llegó a Alemania buscando una plaza olímpica y se marcha con eso, un título mundial y una medalla más colgada al cuello.
Hacía treinta y cinco años que España no se sentaba en lo más alto del podio en un Mundial de gimnasia rítmica por equipos. El sábado, en el Festhalle de Fráncfort, esa espera terminó. El conjunto sénior español, formado por Inés Bergua, Salma Solaun, Andrea Corral, Andrea Fernández, Lucía Muñoz y Marina Cortelles, se proclamó campeón del mundo en el all-around con 57.450 puntos, sumando 28.950 en el ejercicio mixto de tres aros y dos parejas de mazas y 28.500 en el de cinco pelotas. Por detrás quedaron Japón, plata con 56.700, y Brasil, bronce con 55.500.
El título llegaba después de una travesía larga. Desde el triunfo de Atenas 1991, cuando el equipo que entrenaba Emilia Boneva superó a la Unión Soviética, España había acumulado cinco platas mundialistas durante los noventa (Bruselas, París, Viena, Budapest y Sevilla) y cuatro bronces más recientes, entre ellos los de Sofía 2022, Valencia 2023 y Río de Janeiro 2025, sin volver a tocar la cima. El de Fráncfort trae, además, premio doble: junto a Japón y Brasil, España asegura una de las tres plazas directas para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, sin depender de futuros procesos de clasificación.
Brasil, con dos títulos por aparatos y el bronce en el all-around, se perfila como la gran amenaza en los próximos años. El conjunto que dirigen Alejandra Quereda y Ana Pelaz, sin embargo, vuelve a casa con algo que no tenía desde 1991: ser, otra vez, las mejores del mundo.
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