La alianza de los ‘morados’ con Rufián dinamita el diálogo, junto al pulso de Irene Montero a Colau para liderar Leer La alianza de los ‘morados’ con Rufián dinamita el diálogo, junto al pulso de Irene Montero a Colau para liderar Leer
Nadie puede decir que sea una sorpresa, por grande que haya sido la conmoción. La izquierda alternativa al PSOE fracasa en dar una respuesta a los llamamiento a la unidad y finalmente se presentará fracturada y enfrentada a las elecciones en prácticamente toda España. El Frente Amplio y Podemos han sido incapaces de superar sus diferencias. Principalmente por el choque frontal sobre el peso que tendría cada sector en la unidad y, especialmente, sobre si Ada Colau o Irene Montero tenían que liderar ese espacio.
Ambas cuestiones han sido determinantes para descarrilar cualquier opción de armar una candidatura única de última hora en todo el país y ahora tanto los proyectos políticos liderados por la ex alcaldesa de Barcelona como por la dirigente morada se tendrán que batir en las urnas. Lo que dejará heridas por muchos años y un gran número de votantes hundidos en el desánimo.
Las excepciones a este naufragio están en dos autonomías, la Comunidad Valenciana y Canarias, donde todas las fuerzas políticas van de la mano. Sólo son cinco de las 52 circunscripciones que hay en juego.
No hay una unidad plena pero ha estado cerca en Aragón y Baleares, donde el único que falta es Podemos, que en ambos lugares ha sido marginal cuando ha habido elecciones autonómicas, pero que ahora son votos que pueden perderse por el camino.
En las demás comunidades autónomas, que son 13 de las 17, los votantes tendrán dos o más papeletas de la izquierda alternativa para elegir el 29 de noviembre. Así sucede en la Comunidad de Madrid, Cataluña, Andalucía, Extremadura, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Región de Murcia.
En los casos de Cataluña, País Vasco y Galicia, donde se da el habitual duelo con ERC, EH Bildu y BNG, hay que añadir esta vez Andalucía, porque se va a presentar Adelante.
La división del voto entre Frente Amplio y Podemos implica circunscripciones simbólicas por el alto número de escaños que dan, como Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Murcia, Cádiz, La Coruña o Vizcaya.
Es muy relevante destacar que esta fractura de la izquierda tiene consecuencias devastadoras en cuanto a la proyección de escaños que puede sacar en las elecciones. Así, la falta de unidad sumerge a este espacio político en la incertidumbre y le aboca al riesgo de perder una buena parte del caudal de diputados (31) y votos (12,33%) que en las elecciones de 2023 le permitió formar un Gobierno de coalición con Pedro Sánchez. Es cierto que la izquierda alternativa llegaba ya muy mermada después de estos años de gran desgaste.
La última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO daba el 7,6% de las papeletas al espacio heredero de Sumar, logrando nueve diputados, mientras que Podemos estaría en un 3,1% de los votos, sacando dos escaños.
El golpe es también para el PSOE al que se le pone más difícil la suma para una nueva mayoría en el Congreso. No obstante, a Sánchez se le abre al mismo tiempo la oportunidad de afianzar al PSOE como «partido atrapalotodo» con la intención de absorber todo lo que existe a su izquierda ante un previsible desánimo, presentándose como un voto refugio.
Las últimas horas de plazo no desatascaron un bloqueo que venía fraguándose durante días. Pero la pelea por el control político de la candidatura y su liderazgo, así como los juegos tácticos han terminado por llevar las negociaciones al precipicio. Hasta hacerlas caer.
A lo largo del día de este viernes, Podemos ni siquiera se sentó en una mesa para dialogar presencialmente. Los contactos fueron por teléfono, según explican fuentes de las negociaciones.
En un último intento, el Frente Amplio ofreció colocar a Irene Montero como número dos por la lista de Madrid y que, después, fuera una de las portavoces del grupo que se forme en el Congreso. La condición era la incorporación de Podemos en el Frente Amplio en toda España, incluida Cataluña, donde se le daba a los morados un puesto de salida prioritario por la provincia de Barcelona. Ese ofrecimiento tampoco desatascó la situación, pues Podemos, según las fuentes consultadas, insistía en que se puede pactar en unos sitios y competir en otros.
De hecho, lo redactó en un documento de contraoferta, en el que deja fuera de la unidad a Madrid y Cataluña y en el que plantea pactos con IU, y en algún caso Sumar, en 10 comunidades autónomas.
La respuesta de Podemos blinda por completo el pacto con Gabriel Rufián y rechaza que lo vaya a «romper».´
Desde el Frente Amplio se culpa a Podemos de haber dinamitado las vías a la unidad con su pacto con ERC, por el que los morados irán testimonialmente en sus listas y por el que Gabriel Rufián hará campaña en favor de Irene Montero. Ese apoyo del portavoz de ERC ha sido el argumento central de Podemos para defender que ambos son el mejor «tándem» y el «equipo titular» que desean los votantes de la izquierda.
Podemos, que había exigido primarias, mantuvo la obligación de preservar a Montero como líder y olvidar Madrid del pacto. Desde la alianza de IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar se replicaba que el candidato tenía que ser la persona de «consenso» para el mayor número de partidos. Y es lo reunía Colau.
La situación estaba envenenada desde el pacto entre Podemos y ERC porque la principal víctima era Comunes. Es decir, el partido de Colau, que compite contra los republicanos en Cataluña. Por eso, la ex alcaldesa lamentó ayer que Rufián «en lugar de ayudar a la unidad de la izquierda», como había proclamado, «más bien ayudó a la división».
Podemos, que ambicionaba hacer de Madrid el escaparate de Montero, trató de jugar la baza de las primarias como elemento de aclamación, pero la operación no le salió bien. Organizó una votación abierta en la que no se presentó ningún partido y ningún candidato. Sólo votaron a Montero 24.136 personas. Para las pasadas elecciones generales, cuando Podemos preguntó sobre su entrada en Sumar, la consulta tuvo una participación del doble (52.829).
El bloqueo por el liderazgo, que se simboliza en la lista de Madrid, ha sido determinante para que no haya pactos en las otras comunidades. Y es que, aunque Podemos tentó a IU con un pacto entre ambos en 10 autonomías, los de Antonio Maíllo se mostraron leales al Frente Amplio y rechazaron hacer una unidad «a la carta», negándose a un «troceo».
Así pues, la foto finish de las negociaciones, al margen de los resultados en Comunidad Valenciana, Canarias, Aragón y Baleares, deja acuerdos del Frente Amplio con 15 partidos. «Queríamos ser 16. Una no ha querido. Lo haremos las que estamos», señaló en un comunicado en alusión a Podemos.
Entre las fuerzas territoriales incorporadas este viernes están las de Navarra (Batzarre), Asturias (Somos Asturies), Andalucía (Iniciativa del Pueblo Andaluz).Además de fichar a el Partido Verde, Recortes Cero y el Partido Humanista.
Podemos queda dentro de las alianzas de la Comunidad Valenciana y Canarias y tiene su particular pacto con ERC, además de la unidad en Baleares para el Senado. El partido entra en el cumpleaños de Pablo Iglesias más enfrentado que nunca a la mayoría de su espacio.
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