Los expertos recomiendan buscar información que sea independiente a la que difunde el grupo antes de tomar cualquier decisión financiera Leer Los expertos recomiendan buscar información que sea independiente a la que difunde el grupo antes de tomar cualquier decisión financiera Leer
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Quien no ha hecho algo por seguir a la mayoría, que tire la primera piedra. Que nos lo cuente Holanda con la crisis de los tulipanes, los inversores de la burbuja de las puntocom o los usuarios de acciones meme como GameStop. Algo más cerca, basta con comprar el último modelo de teléfono por el hype de las redes, pagar (o al menos intentar) las vacaciones para aparentar o comprar ropa que no necesita y que probablemente no usará. Nos movemos en la mentalidad de rebaño, pero para mantener la salud financiera, a veces, conviene ver más allá.
¿Por qué nos dejamos llevar por el «es que todo el mundo lo hace»? Elena Morante, miembro del grupo de trabajo de psicología y economía del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, explica que pueden funcionar, entre otros, dos mecanismos: en qué medida se quiere formar parte de un grupo, donde se muestra «cierta conformidad ante el grupo» y cuánto conocimiento se tiene del tema, donde se suele ceder por falta de información. «El comportamiento gregario puede funcionar, y lo hace en muchas ocasiones, pero el problema aparece cuando sustituimos el propio criterio por el de otros«, explica Morante, porque «interpretamos el consenso como si fuera evidencia».
En estos casos, lo normal es pensar que lo que otros dicen es lo correcto, por lo que se involucran muchas emociones, como el miedo y el entusiasmo, que toman el lugar del análisis propio. «En una inversión, si todo el mundo está vendiendo y los mercados están cayendo, pensamos que probablemente la gente sabe algo más y tiendo a vender», detalla Morante. Por una u otra razón, no solo pasa en los menos experimentados, sino también a los expertos que se dejan llevar por otros. «Las emociones nos pueden precipitar a una decisión o modificar la percepción que se tiene de la situación y cambiar la conducta», dice la experta. Aunque es un comportamiento que no es nuevo, sí está amplificado por las redes sociales. No solo en conductas de inversión, sino de consumo que afectan a la economía personal. «Podemos estar muy cautivos del algoritmo porque la popularidad se confunde con la credibilidad», apunta Morante.
Ha quedado claro, entonces, que para el manejo de las finanzas personales se necesita la calma y el análisis. Aunque el efecto rebaño puede llevar a tomar buenas decisiones, también puede llevar a otras malas. «Cuanto mayor es la incertidumbre si tenemos menos información es posible que optemos por seguir al grupo», señala la psicóloga y economista, por lo que lo primero es investigar. «Tenemos que buscar información que sea independiente de aquello con lo que nos están bombardeando o entrando por todos los medios».
De esta forma, se puede empezar a separar la popularidad de la credibilidad de la información, sobre todo cuando el uso de las redes sociales es tan prolongado. Morante recuerda que la formación financiera ayuda a tomar decisiones por la lógica y a introducir el sentido crítico. Para evitar el peso de las emociones, la experta recomienda «introducir un tiempo entre la conducta y la decisión» para evitar las conductas impulsivas. «Para mí, la pregunta clave es ‘desde dónde estoy tomando la decisión’, es decir, ‘¿tomaría esta decisión si no supiera lo que están haciendo los demás?'».
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