Italia se plantea prohibir el uso de prendas que cubran el rostro en las escuelas (como el niqab y el burka) y limitar el número de estudiantes extranjeros por aula. Así lo ha explicado este domingo la primera ministra Giorgia Meloni, que ha aprovechado un evento juvenil organizado por su partido para anunciarlo. Los directores de colegios responden que desde hace dos años existe una circular que aconseja un límite del 30% de alumnos extranjeros, pero que es imposible de aplicar en barrios de mayoría de foráneos, ya que no se le puede negar la inscripción a un menor. De hecho, Meloni no ha explicado cómo pretende imponer ambas medidas.
Los directores de colegios responden que ya existe una circular que aconseja un límite del 30% de alumnos extranjeros, pero que es imposible de aplicar en barrios con mayoría de foráneos
Italia se plantea prohibir el uso de prendas que cubran el rostro en las escuelas (como el niqab y el burka) y limitar el número de estudiantes extranjeros por aula. Así lo ha explicado este domingo la primera ministra Giorgia Meloni, que ha aprovechado un evento juvenil organizado por su partido para anunciarlo. Los directores de colegios responden que desde hace dos años existe una circular que aconseja un límite del 30% de alumnos extranjeros, pero que es imposible de aplicar en barrios de mayoría de foráneos, ya que no se le puede negar la inscripción a un menor. De hecho, Meloni no ha explicado cómo pretende imponer ambas medidas.
La primera ministra ha hecho estas declaraciones en un clima político que cada vez es más preelectoral, mientras se habla de un posible adelanto de las elecciones generales a la primavera de 2027 y en un momento en que el Gobierno teme el ascenso del nuevo partido de ultraderecha Futuro Nacional, del exgeneral Roberto Vannacci.
“Pronto se presentará una medida ante el Consejo de Ministros para establecer legalmente un número máximo de alumnos extranjeros por aula. Asimismo, se exigirá a los padres de alumnos extranjeros que enfrenten graves dificultades de integración en el sistema escolar que aprendan italiano, y se prohibirá el uso del burka y el niqab en las escuelas”, declaró Meloni durante un encuentro anual de las juventudes de su partido, Hermanos de Italia —cuyos orígenes se remontan al Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por exdirigentes del régimen fascista de Benito Mussolini— .
Italia figura entre los países europeos más expuestos a la llegada de migrantes debido a su ubicación en el Mediterráneo central, lo que convierte a la migración en un tema de gran sensibilidad política y en un desafío importante para los sucesivos gobiernos.
La integración de los inmigrantes, especialmente los procedentes de países de mayoría musulmana, sigue siendo un tema polémico en la política y la sociedad italianas. Los debates sobre símbolos religiosos, integración cultural, normas de ciudadanía y política migratoria polarizan frecuentemente a la opinión pública.
“Si en una clase hay un solo niño que no entiende italiano, es probable que pueda aprender el idioma e integrarse rápidamente con la ayuda de sus compañeros y profesores. Sin embargo, si el número de niños que no entienden el idioma es elevado —o incluso si constituyen la mayoría—, eso ya no es integración; es abandono”, añadió la primera ministra. Meloni no especificó cuál sería el número máximo de alumnos extranjeros por clase.
Los alumnos que no tienen la ciudadanía italiana representan el 11,6% de los matriculados en las escuelas italianas, según la Fondazione ISMU, una institución de investigación. “Hay que ir a la escuela con el rostro descubierto y, en Italia, nadie puede decidir, en nombre de una tradición real o supuesta, que una joven deba ocultarse”, ha dicho la presidenta italiana.
Antonello Giannelli, presidente de la asociación nacional de directores escolares (ANP) ha explicado a La Repubblica: “Desde un punto de vista educativo, el planteamiento es válido y razonable, pero encontrar una solución técnica resulta difícil. Las escuelas deben aceptar las inscripciones de los niños del barrio —especialmente en preescolar y primaria— y, si la población extranjera es mayoritaria en esa zona, ¿qué se supone que debemos hacer? ¿Rechazarlos?”. Por eso, ha explicado, la circular que imponía un límite del 30% “no ha podido aplicarse”, porque no hay una “solución técnica” para ello.
Sociedad en EL PAÍS
