Mercedes reclutó a Kimi Antonelli y lo incluyó en su programa de formación de pilotos en 2018, tres años después de que a Totto Wolff se le llevaran los demonios al ver cómo Max Verstappen, uno de los tutelados por la marca de la estrella, ganaba su primer gran premio en Montmeló, en su primera carrera con Red Bull. La rabia por haber dejado escapar a la perla holandesa perseguirá siempre al ejecutivo austríaco, por más que desde este domingo la amargura sea algo menos.
La coronación de Antonelli da la razón a Totto Wolff, el director de Mercedes que se la jugó al pasarle el testigo dejado por Hamilton
Mercedes reclutó a Kimi Antonelli y lo incluyó en su programa de formación de pilotos en 2018, tres años después de que a Totto Wolff se le llevaran los demonios al ver cómo Max Verstappen, uno de los tutelados por la marca de la estrella, ganaba su primer gran premio en Montmeló, en su primera carrera con Red Bull. La rabia por haber dejado escapar a la perla alemana perseguirá siempre al ejecutivo austríaco, por más que desde este domingo la amargura sea algo menos.
La exhibición que Antonelli ha llevado a cabo a lo largo de su segundo curso en la Fórmula 1 le convirtió en México en el campeón del mundo más joven de siempre (20 años y 68 días), y en el primer italiano en conseguirlo desde que Alberto Ascari lo hizo en 1953, poniendo fin a una sequía de 73 años para Italia.
De propina, también sirvió para que se cumpliera la profecía de Wolff, que apostó por el chaval, le guio y le protegió, y a quien hizo dar varios saltos mortales con triple pirueta: en cinco años, el boloñés ha pasado de competir en karting (2021) a ser etiquetado como el contrapoder a Verstappen, uno de los primeros en abrazar al joven emperador este domingo en el circuito Hermanos Rodríguez.
“Es increíble lo que ha conseguido, especialmente a su edad. De alguna forma me siento muy orgulloso de él”, le piropeó el holandés, con quien se espera que el diamante de Mercedes se las tenga en la pista. Otro de los que se rindió al flamante campeón fue Lando Norris, que le traspasará el cetro que se ganó en 2025. Para el británico, los más de 100 puntos que hay entre Antonelli y George Russell, su compañero y el segundo clasificado en la tabla de puntos, cuando todavía quedan cuatro paradas del calendario, no hacen más que darle lustre a lo que ha hecho el chico.
“El hecho de que haya gente que subraye que no ha tenido competencia es la prueba más evidente de lo bien que lo ha hecho. Tiene un compañero con mucho talento y le ha superado a lo largo de toda la temporada”, ponderó Norris. A menos que cambie de idea, la nueva referencia de la parrilla renunciará a lucir el dorsal número 1 para permanecer con el 12, elegido en su día por ser el que utilizó su ídolo, Ayrton Senna, que murió en aquel accidente en Imola, 12 años antes de que él naciera.
Antonelli es visto con los mismos ojos que un día admiraron a Sebastian Vettel, a quien el italiano arrebató el récord de precocidad por más de tres años, una auténtica brutalidad. “Somos unos pocos los que hemos conseguido el título, y nadie lo ha hecho antes que tú. Eres curioso, escuchas y aprendes rápido. Y no tienes miedo”, le alabó el alemán, en un video colgado en las plataformas del campeonato. “Tu conducción ha sido limpia y controlada, y al límite cuando ha sido necesario. Entendiste que solo puedes controlar lo que tienes en tus manos. Nos lo pasamos muy bien mirándote. Prepárate para lo que viene”, le advirtió el ex de Red Bull, Ferrari y Aston Martin, retirado desde 2022 y que solo le pidió una cosa: que no cambie: “Grandes logros pueden cambiar la forma en que la gente te mira. Pero eso no implica que tengas que cambiar cómo tú los miras a ellos”.
De ello debería encargarse la gente de su círculo más íntimo. Su padre, Marco; su madre, Verónica y Maggie, su hermana pequeña. Y junto a ellos, la familia Wolff, con quien Antonelli tiene una relación que va mucho más allá de lo profesional. La confianza en Totto es total, y ese compromiso es totalmente bidireccional.
Fue el ejecutivo de Mercedes quien se la jugó al hacerle quemar etapas a toda pastilla por las categorías de monoplazas a medida que el muchacho arrasaba; y fue él quien le confirmó como relevo de Lewis Hamilton, el corredor más relevante de la historia de Mercedes, el día después de estrellarse contra las barreras, en Monza, al encarar la Parabólica.
En aquella maniobra en la que unos vieron inconsciencia, Wolff solo vio determinación, una impresión que el tiempo ha confirmado como correcta. Dos años después de aquel accidente en el Templo de la Velocidad, Antonelli firmó en el trazado italiano la mayor remontada de la historia de la F1.
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