Los asistentes rivales de Gemini tendrán que tener el mismo acceso al sistema operativo y Google deberá compartir datos de su buscador con terceros a partir de enero de 2027 Leer Los asistentes rivales de Gemini tendrán que tener el mismo acceso al sistema operativo y Google deberá compartir datos de su buscador con terceros a partir de enero de 2027 Leer
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La Comisión Europea ha ordenado a Google realizar cambios profundos en dos de sus productos más importantes, el sistema operativo Android y su buscador, para frenar la ventaja que la compañía se ha reservado en la carrera de la inteligencia artificial. Son dos decisiones legalmente vinculantes, adoptadas bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés), y llegan en un momento delicado, justo cuando Google ha completado la transformación de Gemini, su asistente de IA, en el corazón de la experiencia de Android.
La primera decisión obligará a Google a dar a los asistentes de inteligencia artificial de la competencia el mismo nivel de acceso a Android que hoy disfruta Gemini. En la práctica, si la Comisión logra imponer su visión, los usuarios europeos podrán activar el asistente que prefieran mediante comandos de voz y utilizar agentes de IA capaces de actuar en su nombre dentro del teléfono.
Hasta ahora, esas capacidades estaban reservadas en gran medida a los productos de la propia compañía. Un usuario que prefiriera ChatGPT, Claude o Le Chat, el asistente de la francesa Mistral, podía instalarlos como aplicaciones, pero sin la integración profunda en el sistema que convierte a Gemini en la opción por defecto. Es lo mismo que exige a Apple para el despliegue de SiriAI y la razón por la que hasta ahora Apple no ha lanzado la nueva inteligencia artificial en la Unión Europea.
La segunda decisión afecta al buscador. Google tendrá que compartir con motores de búsqueda rivales los datos anonimizados que solo su posición dominante le permite recopilar a gran escala, como información sobre consultas, clics, visualizaciones y el orden de resultados. Bruselas ha especificado además una fórmula para calcular un precio justo por el acceso a esos datos y un proceso para solicitarlos. Un detalle importante es que los chatbots de inteligencia artificial también podrán optar a ellos, no solo los buscadores tradicionales. Empresas como OpenAI o Perplexity, que intentan construir alternativas al buscador clásico, figuran entre las grandes beneficiadas.
Los plazos que Europa ha dado a Google no son inmediatos, pero tampoco muy cómodos. Deberá aplicar los cambios en el buscador antes de enero de 2027 y los de Android antes de julio de ese mismo año.
Google no ha tardado en responder. «Las decisiones de hoy amenazan con socavar salvaguardas vitales de privacidad y seguridad para millones de europeos», ha escrito Kent Walker, presidente de asuntos globales de Google y Alphabet, en el blog oficial de la empresa. Según Walker, los asistentes de IA ya pueden acceder de forma segura a las funciones de Android con la supervisión de los fabricantes de móviles, y obligar a compartir datos de búsqueda expondría «las búsquedas privadas de los europeos a empresas desconocidas».
Google puede recurrir las decisiones ante la justicia europea, aunque de momento no ha confirmado si lo hará. Aunque este procedimiento en concreto no acarrea de momento multas (es una «especificación» de cómo cumplir la ley), desobedecer las obligaciones de la DMA puede costar a una empresa hasta el 10% de su facturación mundial anual.
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