Skip to content
Trending
23 de octubre de 2026Macron afirma que el atentado «terrorista racista» de este viernes marca «un punto de inflexión» en Francia 6 de octubre de 2025Lucía Miralles González presenta La Fábrica de Presentaciones 5 de noviembre de 2025“Hamartía”: la belleza del error como camino hacia la conciencia 15 de enero de 2026Charlie Cortés Antilao consolida su debut literario con una fantasía romántica de identidad y valentía 1 de noviembre de 2026Los economistas ante la gran insatisfacción 23 de septiembre de 2026Gina León convierte el encierro de 2020 en un relato de pérdida y reconstrucción con “El rompimiento del gran amor en pandemia 2020” 25 de junio de 2026Mauro González Hernando radiografía la desorientación del individuo moderno en su lúcido ensayo ‘FUERA DE QUICIO’ 4 de noviembre de 2026Un París para los muertos, una novela gráfica sobre el recuerdo y el duelo 12 de enero de 2026Irene Manteiga consolida una voz valiente y necesaria en la narrativa contemporánea 27 de octubre de 2026Harry Kane, el poder multiplicador de la inteligencia
  viernes 6 noviembre 2026
  • VozNacional
  • VozTecnologico
  • VozCientifica
  • VozEconomica
  • VozDeportiva
  • VozInternacional
  • VozCultural
  • VozSocial
  • VozSanitaria
vozde | Voces de la actualidad
vozde | Voces de la actualidad
vozde | Voces de la actualidad
  • VozNacional
  • VozTecnologico
  • VozCientifica
  • VozEconomica
  • VozDeportiva
  • VozInternacional
  • VozCultural
  • VozSocial
  • VozSanitaria
vozde | Voces de la actualidad
  VozSocial  La mejor escuela debería ser la que acoge a los estudiantes más desfavorecidos y transforma sus vidas
VozSocial

La mejor escuela debería ser la que acoge a los estudiantes más desfavorecidos y transforma sus vidas

6 de noviembre de 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Alumnos de un instituto público en 2025.

Cada vez que aparece un nuevo ranking de “las mejores escuelas” hay algo que me inquieta. No porque mi centro no vaya a figurar, eso es obvio, sino porque esos listados de mejores escuelas tienden a consolidar una idea muy peligrosa sobre qué significa educar y en qué escuelas se educa mejor: la idea de que la excelencia se puede reducir a una tabla comparativa, a una nota agregada, a un resultado uniforme y medible que permite ordenar escuelas como si fueran productos.

Seguir leyendo

 Deberíamos preguntarnos por qué, año tras año, aparecen casi los mismos centros educativos en los ‘rankings’ escolares  

Cada vez que aparece un nuevo ranking de “las mejores escuelas” hay algo que me inquieta. No porque mi centro no vaya a figurar, eso es obvio, sino porque esos listados de mejores escuelas tienden a consolidar una idea muy peligrosa sobre qué significa educar y en qué escuelas se educa mejor: la idea de que la excelencia se puede reducir a una tabla comparativa, a una nota agregada, a un resultado uniforme y medible que permite ordenar escuelas como si fueran productos.

El problema no es solo quién aparece y quién no; el problema es el relato que se refuerza cada vez que celebramos esas clasificaciones como si fueran un reflejo neutral de la calidad educativa. Pero la cuestión no se limita únicamente a los criterios con los que se ordenan las escuelas dentro de los rankings. También conviene preguntarse qué condiciones previas permiten que determinados centros puedan siquiera aparecer en ellos. Los indicadores utilizados, resultados académicos estandarizados, tasas de acceso a estudios superiores o reputación institucional suelen favorecer a escuelas que parten de contextos sociales más ventajosos y que pueden cumplir con esos parámetros desde el inicio.

De este modo, muchos centros que trabajan con alumnado en situaciones de mayor vulnerabilidad o en dispositivos educativos específicos quedan fuera de la comparación, no tanto por falta de calidad educativa, sino porque los propios criterios y la criba inicial del ranking invisibilizan otras formas de éxito educativo vinculadas a la inclusión y la justicia social.

Mas noticias

La sentencia del caso de Ana Buza ofrece una versión alternativa sobre la muerte de la joven

27 de octubre de 2026

La Universidad Rey Juan Carlos necesita un préstamo de 40 millones de Ayuso para no colapsar

3 de noviembre de 2026

Expertos piden que el cambio climático se aborde como una emergencia de salud mundial: “La Tierra está en camino de sufrir un golpe de calor”

28 de octubre de 2026

Por qué las guarderías son una bomba vírica: qué dice la ciencia y cómo sobreviven los padres a los contagios constantes

26 de octubre de 2026

Dirijo aulas educativas dentro de centros de justicia juvenil de privación de libertad en las Illes Balears. Trabajamos con menores que han cometido delitos, sí, pero también con jóvenes cuya biografía está atravesada por la ruptura, la vulnerabilidad y la exclusión. Muchos han crecido en contextos donde la pobreza, el abandono o la violencia han sido parte del paisaje cotidiano, y no un episodio aislado. Muchos han pasado por varios centros educativos antes de llegar. Muchos dejaron de confiar en la escuela mucho antes de que la escuela dejara de confiar en ellos, y han aprendido a protegerse desconectándose, anticipando el fracaso o evitando cualquier escenario en el que una autoridad vuelva a decirles, una vez más, que no sirven.

En ese contexto, es evidente que nunca apareceremos en ningún ranking de “las mejores escuelas”, pero esa ausencia no es lo que debería preocuparnos. A fin de cuentas, la lógica de estas clasificaciones está viciada: ¿acaso la mejor escuela no debería ser la que acoge a los estudiantes más desfavorecidos y transforma sus vidas, en lugar de la que selecciona a los más privilegiados para hacerlos apenas “algo mejores”? El sesgo social que condiciona datos como los de PISA demuestra que medir el éxito no es cuestión de clasificar élites, sino de generar impacto real.

Deberíamos preguntarnos por qué, año tras año, aparecen casi siempre los mismos centros en las listas de mejores escuelas que se publican. Cuando uno mira esos listados con atención, lo que surge no es una medición fina de la calidad pedagógica, sino una especie de termómetro social que, en la práctica, está reflejando la composición del alumnado. Porque, para obtener resultados académicos brillantes, existe un factor que pesa de manera decisiva y que con frecuencia se trata como si fuera un detalle menor: el origen social del alumnado.

Este no es un juicio moral ni una acusación (ni aunque lo parezca, una pataleta); es una constatación ampliamente estudiada en sociología de la educación y en investigación comparada, y basta con revisar los informes internacionales para ver que el rendimiento escolar se relaciona de manera sistemática con las condiciones materiales, culturales y familiares de partida. Y lo más grave no es solo que estos rankings reproduzcan esa brecha previa, sino que la legitiman al convertir las diferencias de clase en supuestos méritos, pruebas y listas de excelencia.

Por eso, los centros que triunfan suelen compartir rasgos similares: concentran alumnado que llega con apoyos estables, con un entorno familiar que se adapta mejor a la cultura escolar, con expectativas académicas construidas desde la infancia, con acceso a recursos que amortiguan las barreras cuando aparecen. Es un alumnado que, en términos educativos, llegan con una «mochila» repleta de herramientas: hábitos, lenguaje, seguridad, modelos, redes y tiempo.

No es que esos centros no trabajen bien; probablemente muchos hacen un trabajo serio y valioso. Pero lo que conviene decir con claridad es que una parte relevante de ese «éxito» no se fabrica únicamente dentro del aula, sino que viene dado por una desigualdad previa que el ranking no suele reconocer, y mucho menos compensar. Y aquí surge la pregunta incómoda: ¿qué estamos premiando exactamente cuando celebramos esos rankings? ¿La calidad de la escuela o el privilegio social que el alumnado ya trae incorporado?

En los espacios donde trabajamos quienes educamos en contextos de máxima vulnerabilidad, los avances no siempre se expresan en una nota ni se dejan ver en una evaluación estandarizada. A veces el primer logro es que un joven vuelva a sentarse y permanezca en la mesa sin levantarse a los cinco minutos (me pregunto si es tan importante estar 55 minutos quieto o quieta). A veces, el primer paso es que acepte abrir un cuaderno sin sentir que se expone al ridículo.

A veces, lo verdaderamente educativo ocurre cuando un adolescente que ha vivido entre la desconfianza y la supervivencia decide, por primera vez en mucho tiempo, que un adulto puede ser una figura fiable. A veces el resultado más valioso es que alguien que se definía a sí mismo como incapaz termine una actividad, complete una tarea, apruebe una sola asignatura y, con ello, rompa una narrativa de derrota que parecía irreversible. Eso es educación, aunque no salga en ninguna tabla. Eso es éxito. Y los rankings, sin embargo, no miden el coste humano de la reparación. No miden cuántas veces hay que insistir antes de que un alumno o alumna vuelva a intentar resolver un ejercicio.

Quizá ha llegado el momento de revisar qué entendemos por prestigio educativo. Porque la educación alcanza su sentido más profundo allí donde consigue ampliar horizontes que parecían cerrados, reconstruir trayectorias que parecían perdidas y devolver a alguien la posibilidad de creer en sí mismo. La complejidad real de este proceso no cabe en un titular, no se ordena en un ranking ni se reduce a una estadística, pero esos logros son, probablemente, los que mejor expresan el verdadero valor de una escuela. Si alguna vez queremos hablar de excelencia con honestidad, tal vez debamos dejar de mirar solo a quienes obtienen los mejores resultados y empezar a reconocer también a quienes hacen posible lo que parecía imposible. Porque la excelencia, si es solo para unos pocos, los de siempre, no es excelencia ni es educación: es pura selección.

Nuria López Roca es directora del IES Can Balo y miembro del colectivo DIME.

 Sociedad en EL PAÍS

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
La colombiana Margarita García Robayo gana el Herralde de novela por ‘Querida Sharik’
¿Ha estallado la ‘burbuja’ de la IA? Los ‘tecnoligarcas’ y los 7 gigantes de la bolsa ven esfumarse billones de dólares en horas
Leer también
VozNacional

El Rey Felipe VI reivindica el valor de Iberoamérica: «Podemos tener aún más voz en los grandes temas globales»

6 de noviembre de 2026 3776
VozSocial

Bruselas alerta sobre el diseño adictivo del sistema de recomendaciones de TikTok

6 de noviembre de 2026 5418
VozSocial

La Fiscalía pide 29 años de cárcel para un cura de Ourense por violar a sus sobrinas

6 de noviembre de 2026 10207
VozDeportiva

Álvaro Valles, Jacobo Ramón y Marc Roca, novedades en la lista de España para los duelos ante Chequia e Inglaterra

6 de noviembre de 2026 2183
VozInternacional

Dos muertos, uno de ellos menor de edad, y 16 heridos al salirse de la carretera un autobús en Francia

6 de noviembre de 2026 6371
VozCultural

Pitbull desata la fiesta en Madrid tras 14 años de ausencia: música, fiesta y muchas calvas

6 de noviembre de 2026 3547
Cargar más

SERGIO PONZOT PONZOT REFLEXIONA SOBRE GENÉTICA Y MORAL EN EL THRILLER DE INSPIRACIÓN CINEMATOGRÁFICA ‘FENOTIPO DE UN ASESINO’

3 de septiembre de 2026

Los problemas de Trump en pleno mitin para mantener un ojo abierto: «¿Os importa? Ojalá tuviera unas gotas»

1 de noviembre de 2026

Uno de cada 10 hombres admite haber cometido algún tipo de abuso sexual contra menores en España: “Es un problema estructural”

4 de noviembre de 2026

Familiares de víctimas del franquismo de Osasuna piden al club un saque de honor: “A mi abuelo lo enterraron en una fosa que se cavó él”

24 de octubre de 2026

Sant Jordi impulsa la reflexión personal a través de la literatura: Juan Luis García conquista a los lectores con “Todos mis yos: El poder de las decisiones”

5 de mayo de 2026

‘Rhino tranq’, la nueva droga zombie: así es este fármaco veterinario más potente que el fentanilo que está haciendo estragos en EEUU

25 de octubre de 2026
Maaike Haaiveld firma su libro en Sant Jordi 2025 en la parada de la Editorial Letrame

Maaike Haaiveld firma su libro en Sant Jordi 2025 en la parada de la Editorial Letrame

24 de abril de 2025
La autora chilena Jennifer Ly Obregón Reyes presentó su primer libro en la parada de Letrame durante la Diada de Sant Jordi

La autora chilena Jennifer Ly Obregón Reyes presentó su primer libro en la parada de Letrame durante la Diada de Sant Jordi

25 de abril de 2025

El rey Felipe VI clausura la cumbre Iberoamericana de Madrid con una defensa de «la diplomacia multilateral» y el «diálogo»

5 de noviembre de 2026

Asha: «Siempre me han tratado de encasillar, me decían que en España solamente podía cantar en castellano»

2 de noviembre de 2026

    VozDe.es

    © 2025, VozDe, Todos los derechos reservados.
    • Quiénes somos
    • Política de privacidad
    • Contacto