Los «Landmaxxers» como Ken Griffin y Larry Ellison se hacen con propiedades vecinas para crear complejos privados Leer Los «Landmaxxers» como Ken Griffin y Larry Ellison se hacen con propiedades vecinas para crear complejos privados Leer
La mayor demostración de poder de los multimillonarios ya no es comprarse una mansión, ni siquiera dos.
Los compradores con grandes recursos adquieren cada vez más propiedades colindantes para crear complejos privados, con comodidades que van desde aparcamiento hasta pistas de pádel.
El «Landmaxxing» —la búsqueda de optimizar las posesiones de tierra adquiriendo más superficie— impulsó el mercado de lujo durante la primera parte del año, según un nuevo informe de mitad de año de Coldwell Banker. Este señala que las búsquedas de propiedades de lujo en EE. UU. se duplicaron en los primeros cinco meses del año en comparación con 2025. Las búsquedas de terrenos edificables han aumentado un 97 % interanual, mientras que las búsquedas de propiedades singulares, que incluyen islas privadas y fincas, se han más que duplicado.
A diferencia del resto del mercado de la vivienda, que ha sido vulnerable a las subidas de los tipos de interés y a la incertidumbre económica, el sector inmobiliario de lujo se nutre del estilo de vida y de la creación masiva de riqueza. «Si la gente quiere mudarse y tiene dinero en efectivo, puede hacerlo, y lo hace», afirmó Mary Lee Blaylock, presidenta de Coldwell Banker Affiliates. En general, el volumen medio de ventas de lujo entre enero y mayo aumentó un 2,8 % interanual en el caso de las viviendas unifamiliares, mientras que el precio medio (mediana) subió un 4,7 %, hasta los 1,83 millones de dólares.
El agente de Miami Danny Hertzberg, de Coldwell Banker Realty, señaló que la demanda de este tipo de complejos se ha disparado a medida que los ricos buscan diversificar sus carteras mediante la compra de bienes raíces. «Esto está más cotizado que la casa de 40.000 pies cuadrados (unos 3.700 metros cuadrados)», indicó. «Para algunos, se trata de privacidad y seguridad. Para otros, es una cobertura contra la inflación».
Los vecinos son los primeros posibles compradores a los que recurren los agentes inmobiliarios cuando venden una propiedad, y «muy a menudo, la gente paga de más», apuntó Dana Koch, del Corcoran Group.
Entre los ‘landmaxxers‘ de alto perfil se encuentran Ken Griffin, que ha desembolsado más de 450 millones de dólares para reunir un complejo de 27 acres en Palm Beach, y Jeff Bezos, que pagó más de 230 millones de dólares por propiedades en la isla de Indian Creek, en Miami. El multimillonario de Oracle, Larry Ellison, es un comprador prolífico en Malibú (California), Incline Village (Nevada) y Manalapan (Florida).
El agente inmobiliario de Miami Chad Carroll, de Compass, comentó que muchos de sus clientes superricos quieren ahora entre 200 y 300 pies (entre 60 y 90 metros) de fachada litoral. Para conseguirlo, la única opción suele ser unir varias parcelas. «Hace cinco años esto no era tema de conversación», aseguró Carroll, que hace poco vendió un lote doble en Palm Island, en Miami Beach, por 40 millones de dólares.
El vendedor, el promotor de viviendas Pedro Adrian, había unido previamente dos parcelas para construir una casa de aproximadamente 11.600 pies cuadrados (unos 1.077 metros cuadrados) con pista de tenis. El comprador fue el vecino de Adrian, el inversor de capital riesgo Benjamin Ling, quien pagó 27,9 millones de dólares por su casa colindante frente al mar en 2021, según muestran los registros de la propiedad.
En Hibiscus Island, en Miami Beach, el inversor Ibrahim Al-Rashid construyó una casa de 10.000 pies cuadrados (unos 930 metros cuadrados] en el terreno del antiguo Miami Beach Rod & Reel Club, que compró por 3 millones de dólares en 2010. Cuando dos vecinos decidieron vender sus casas, compró ambas por un total de 12,5 millones de dólares combinados entre 2020 y 2021. Ibrahim y su esposa, Ryann Al-Rashid, construyeron una casa de invitados con gimnasio y spa, junto con un estanque artificial para peces.
Hertzberg indicó que ha visto a clientes comprar propiedades adyacentes para alojar al personal, para jardinería o para embarcaciones. El año pasado, el empresario Patrick Dovigi gastó 48,5 millones de dólares en tres operaciones para comprar una casa frente al mar, parte de la parcela de al lado y un lote sin salida al mar al otro lado de la calle. Dovigi está añadiendo un gimnasio, un spa y una cabaña junto a la residencia principal, y una pista de pádel al otro lado de la calle.
Algunas personas recurren a las «compras defensivas«, añadiendo una zona de amortiguación entre su casa y la de un vecino, explicó Hertzberg.
Dace Brown Stubbs, cuya familia fundó la empresa fabricante de Jack Daniel’s, pagó inicialmente 2,999 millones de dólares por un rancho de 14,26 acres en Snowmass, Colorado. Tras reformar la residencia principal, de unos 4.100 pies cuadrados (unos 380 metros cuadrados), ella y su marido, el médico jubilado William King Stubbs, que viven principalmente en Kentucky, se dieron cuenta de que necesitaban «proteger nuestras vistas», relató ella. A lo largo de varios años, desembolsó otros 1,15 millones de dólares por 40 acres adicionales. «Odiaba la idea de que se construyera una o dos casas gigantescas en estos hermosos campos», afirmó.
Los compradores están dispuestos a pagar un sobreprecio por múltiples lotes adyacentes, especialmente cuando el terreno escasea, señaló Margit Brandt, de Premier Estate Properties. Citó una reciente venta de terrenos en Manalapan por 105 millones de dólares. El vendedor, el fundador de WeatherTech David MacNeil, pagó un total combinado de 93,5 millones de dólares por las dos parcelas en 2024 y 2025. No se ha podido identificar al comprador.
Desde entonces, MacNeil ha pagado algo más de 100 millones de dólares por propiedades adyacentes cercanas, y está bajo contrato para pagar 36 millones de dólares por un tercer lote contiguo, lo que le da un total de 5,5 acres. «Es casi imposible de recrear», afirmó Brandt.
Ibrahim declaró que invirtió unos 45 millones de dólares en su complejo de Miami Beach, que ahora estima que vale 100 millones, aunque no tiene previsto venderlo.
Ya en la ochentena, el matrimonio Stubbs —que pagó cerca de 4,14 millones de dólares por cinco lotes— ha puesto a la venta una parte de 40 acres de su rancho por 12,25 millones de dólares. Es difícil encontrar complejos similares, comentó la agente inmobiliaria Carrie Wells, de Coldwell Banker Mason Morse. «Muchísima gente en Aspen no quiere desprenderse de lo que tiene», aseguró.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Max Estrada
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