España se prepara para vivir un verano repleto de eventos astronómicos de interés. La cita más especial será el eclipse solar del 12 de agosto, a lo que se sumarán otros fenómenos como las lluvias de estrellas: las delta acuáridas, con la noche del 30 al 31 de julio como mejor momento para verlas, y las perseidas, que tendrán su pico la noche del 12 de agosto, justo después del eclipse.
También cabe destacar las lunas llenas que habrá durante los próximos meses: el 29 de junio, el 29 de julio y el 28 de agosto. Sin embargo, la primera de todas será la más especial. Apodada como Luna de Fresa, se trata de la primera de todo el verano, un evento esperado por muchos que da el pistoletazo de salida al calendario astronómico estival.
Un evento astronómico con componente cultural
A pesar del nombre, la Luna de Fresa del 29 de junio no se teñirá de rosa o rojo. Para entender este apodo, debemos remontarnos a los pueblos indígenas de América del Norte. Para ellos, esta fase lunar marcaba el momento en el que debían empezar a recolectar las fresas, que crecían durante los primeros días del verano. Es por ello que la luna llena de junio acabó adoptando este apodo en relación a la fruta y al ciclo de cosecha.
De hecho, por estas fechas el recorrido de la luna en el cielo es más bajo y cercano al horizonte, de modo que al salir tendrá un color más anaranjado, ya que la luz que refleja tiene que atravesar un mayor volumen de atmósfera. La mayor humedad que caracteriza estos meses también propicia esa tonalidad.
Aunque podremos ver esta luna prácticamente desde cualquier lugar, si queremos observarla en todo su esplendor, lo más conveniente es alejarnos de los núcleos urbanos y buscar cielos oscuros con poca contaminación lumínica. Asimismo, para el momento de su salida, es recomendable buscar horizontes despejados, sin obstáculos que nos bloqueen la vista.
Este fenómeno lunar está relacionado con los ciclos de cosecha de los pueblos indígenas de América del Norte.
España se prepara para vivir un verano repleto de eventos astronómicos de interés. La cita más especial será el eclipse solar del 12 de agosto, a lo que se sumarán otros fenómenos como las lluvias de estrellas: las delta acuáridas, con la noche del 30 al 31 de julio como mejor momento para verlas, y las perseidas, que tendrán su pico la noche del 12 de agosto, justo después del eclipse.
También cabe destacar las lunas llenas que habrá durante los próximos meses: el 29 de junio, el 29 de julio y el 28 de agosto. Sin embargo, la primera de todas será la más especial. Apodada como Luna de Fresa, se trata de la primera de todo el verano, un evento esperado por muchos que da el pistoletazo de salida al calendario astronómico estival.
A pesar del nombre, la Luna de Fresa del 29 de junio no se teñirá de rosa o rojo. Para entender este apodo, debemos remontarnos a los pueblos indígenas de América del Norte. Para ellos, esta fase lunar marcaba el momento en el que debían empezar a recolectar las fresas, que crecían durante los primeros días del verano. Es por ello que la luna llena de junio acabó adoptando este apodo en relación a la fruta y al ciclo de cosecha.
De hecho, por estas fechas el recorrido de la luna en el cielo es más bajo y cercano al horizonte, de modo que al salir tendrá un color más anaranjado, ya que la luz que refleja tiene que atravesar un mayor volumen de atmósfera. La mayor humedad que caracteriza estos meses también propicia esa tonalidad.
Aunque podremos ver esta luna prácticamente desde cualquier lugar, si queremos observarla en todo su esplendor, lo más conveniente es alejarnos de los núcleos urbanos y buscar cielos oscuros con poca contaminación lumínica. Asimismo, para el momento de su salida, es recomendable buscar horizontes despejados, sin obstáculos que nos bloqueen la vista.
20MINUTOS.ES – Ciencia
