Con todos los equipos enfocados ya en tratar de adivinar qué se van a encontrar desde el próximo viernes en el Madring, Ferrari tiene todas sus miradas puestas en Charles Leclerc, que este domingo, en Monza y delante de los tifosi, dio uno de esos sustos que, por suerte, ya son menos habituales durante el transcurso de un gran premio de Fórmula 1. El monegasco perdió el control de su monoplaza en la segunda vuelta de la carrera y mientras trazaba la famosa Parabólica, la curva que precede a la recta de meta y una de las más rápidas del calendario. A pesar de que el equipo italiano no ha facilitado los datos del siniestro, las velocidades de paso por ese punto, la escasa escapatoria y la violencia del impacto contra las barreras de protección llevan a pensar que Leclerc se estrelló a más de 200 kilómetros por hora.
El monegasco, que sufrió problemas de visión tras el accidente en Monza, confía en que los resultados de las pruebas médicas tras el brutal choque le permitan correr en Madrid este fin de semana
Con todos los equipos enfocados ya en tratar de adivinar qué se van a encontrar desde el próximo viernes en el Madring, Ferrari tiene todas sus miradas puestas en Charles Leclerc, que este domingo, en Monza y delante de los tifosi, dio uno de esos sustos que, por suerte, ya son menos habituales durante el transcurso de un gran premio de Fórmula 1. El monegasco perdió el control de su monoplaza en la segunda vuelta de la carrera y mientras trazaba la famosa Parabólica, la curva que precede a la recta de meta y una de las más rápidas del calendario. A pesar de que el equipo italiano no ha facilitado los datos del siniestro, las velocidades de paso por ese punto, la escasa escapatoria y la violencia del impacto contra las barreras de protección llevan a pensar que Leclerc se estrelló a más de 200 kilómetros por hora.
A pesar de salir del bólido rojo por su propio pie, al piloto se le vio alejándose algo desorientado, antes de ser atendido por un par de comisarios, que se sentaron a su lado y comprobaron que había algo que le intranquilizaba. Según reconoció después, el golpe lateral le afectó a la visión del ojo izquierdo, que durante un buen rato hizo que viera borroso. Leclerc fue trasladado inmediatamente hasta el centro médico de Monza, donde se descartaron lesiones importantes.
“El cuello lo tengo bien. El problema es que, en los primeros momentos noté que tenía problemas de visión. No veía muy bien con el ojo derecho, y eso es lo que me preocupaba al salir del coche. Ahora ya está perfecto”, convino Leclerc, varias horas después del aparatoso choque. “Tengo un poco de dolor aquí y allí, pero eso es normal después de un accidente de este tipo”, añadió el corredor de la marca de ‘il cavallino rampante’, que todavía no sabe a ciencia cierta si se podrá contar con él en el regreso de la F1 a Madrid, 45 años después de la última vez. Antes, Leclerc deberá recibir la luz verde por parte de los médicos, que quieren asegurarse de que el costalazo lateral que se dio no le ha dejado ninguna secuela a corto plazo.
“Tengo que hacerme varias pruebas adicionales, probablemente esta noche [por el domingo] y mañana, para asegurarme de que estoy en plena forma para Madrid”, añadió. “Debería estar bien, pero más vale prevenir que lamentar”, argumentó el piloto, que se presentó en el Templo de la Velocidad con el convencimiento de poder pelear por la victoria, y que se fue aturdido y sin que Ferrari pudiera pisar el podio.
Sobre las razones que le llevaron a perder el control del SF-26, Leclerc se refirió vagamente a un cambio en la forma de entregar la potencia del motor, que, vale la pena destacar, en Italia recibió una actualización. De cualquier forma, la ‘Scuderia’ abandonó su gran premio de casa con un bajón de moral considerable, avivado, además, por el cabreo de Lewis Hamilton, con quien Leclerc se enzarzó en una maniobra en la primera vuelta, al estrangularle hacia el exterior y mandarle casi a la tierra.
El británico llegó a Monza en la segunda plaza de la tabla, empatado con George Russell y 28 puntos por delante de Leclerc (quinto); y se fue de allí el tercero, diez puntos por detrás del de Mercedes y con 76 puntos menos que Kimi Antonelli, la otra cara de la moneda y el gran héroe del día. Al bajarse del coche, Hamilton volvió a lamentar que Ferrari no apostara más por él, por aquello de ser el que estaba más cerca de los Mercedes en la estadística. “Perdimos muchísimos puntos respecto de Mercedes. Ya es demasiado tarde para tomar según qué decisiones; eso debía haberse producido hace muchísimas semanas”, resumió el multicampeón.
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