
“Un mediocentro nunca puede llegar tarde”, bromea Mauro Silva (San Bernardo del Campo, Brasil; 58 años), cuando puntual se conecta desde Miami para atender una videollamada con EL PAÍS. Campeón del Mundo con Brasil en 1994 y personaje fundamental para entender al Superdepor campeón de Liga y Copa y semifinalista de la Champions ahora que el club coruñés ha regresado a Primera División. El Brasil sólido que trata de moldear Carlo Ancelotti tiene trazos del que armó Carlos Alberto Parreira para darle a la Canarinha el cuarto de sus cinco mundiales. Este lunes, en Houston, compite contra Japón (19.00, La 1 y Dazn) en los dieciseisavos de final.
El mediocentro campeón del mundo con Brasil y leyenda del Superdepor analiza las similitudes del estilo entre la Canarinha actual y en la que el jugó
“Un mediocentro nunca puede llegar tarde”, bromea Mauro Silva (San Bernardo del Campo, Brasil; 58 años), cuando puntual se conecta desde Miami para atender una videollamada con EL PAÍS. Campeón del Mundo con Brasil en 1994 y personaje fundamental para entender al Superdepor campeón de Liga y Copa y semifinalista de la Champions ahora que el club coruñés ha regresado a Primera División. El Brasil sólido que trata de moldear Carlo Ancelotti tiene trazos del que armó Carlos Alberto Parreira para darle a la Canarinha el cuarto de sus cinco mundiales. Este lunes, en Houston, compite contra Japón (19.00, La 1 y Dazn) en los dieciseisavos de final.
Pregunta. El Deportivo ha ganado su Mundial particular.
Respuesta. Después de ocho años fuera de la Primera División vuelve al lugar que nunca debería haber dejado por historia y por tradición. Yo siempre digo que no gana el mejor equipo, sino el que quiere más. El Depor no era el equipo más rico, pero era el que más quería ganar. Para el Mundial digo lo mismo, no lo ganará el que tenga mejor equipo, sino el más lo quiera.
P. ¿A qué se dedica ahora?
R. Estoy en la Federación Paulista de Fútbol, llevo seis departamentos grandes. Solo el estado de São Paulo tiene 40 millones de habitantes, no sé cuántas federaciones nacionales organizan más de 6.200 partidos al año, que vienen a ser unos 20 encuentros al día. El fútbol me ha dado mucho, es una forma de devolvérselo. El propósito del fútbol va mucho más allá de los tres puntos. Para mí es esa herramienta que cambia la vida de niños, de niñas, como cambió la vida de Mauro Silva. A mí me lo dio todo desde que sali de Campinas, la carrera profesional, la universidad, la formación…
P. ¿La opción de Ancelotti de construir un equipo sólido atrás le suena?
R. En un Mundial te sale mal un día y te vas para casa y más ahora que llegan las eliminatorias. Para mí el Mundial es orden, disciplina, organización y se gana desde una base de organización defensiva. Esta fue el arma de la selección de 94, el compromiso de Parreira con el equilibrio. Sepp Maier me dijo una vez que el fútbol es atacar y defender con máxima eficiencia. En 2018, Francia ganó con un centro del campo sólido y muy agresivo. Ahí es donde se ganan los partidos, por eso celebro que Ancelotti tenga ese plan.
P. Se compara mucho esta selección y la idea de Ancelotti con la selección del 94, pero ustedes tenían mejores jugadores.
R. Soy sospechoso para hablar de la selección de 94 porque jugué en ella, pero tenía muchísimo talento. En los laterales tenía a Jorginho y Branco y nada menos que a Cafú y a Leonardo de suplentes. Y arriba Bebeto y Romário, una dupla histórica. Ronaldo Nazario, era muy joven, estaba en el banquillo con Müller y Viola. El portero Taffarel es uno de los mejores porteros de la historia de Brasil. En defensa jugaron Marcio Santos y Aldair, este último uno de los mejores defensas de la historia del fútbol que ha sido poco reconocido. En el medio estábamos Dunga, Mazinho, yo y Zinho, que era como un diez alemán, tenía técnica y trabajo. Pregúntele un día a Dunga por Zinho, le dirá lo mismo que yo, que la gente habla de Romario y Bebeto y es normal, pero nosotros le amábamos por lo que nos ayudaba. Pero Brasil sigue teniendo mucho talento. Por eso creo que si esta selección encuentra ese alma que tuvimos nosotros pueden pelear por el título. En el fútbol muchas veces enamora el resultado, pero el resultado es consecuencia del proceso y a mí me gusta enamorarme del proceso. Cómo llegas a controlar el plan de juego y las adversidades que aparecen. Cuando controlas todas las variables dentro y fuera de la cancha, el trabajo, el descanso, la alimentación… se aproxima el éxito. Fue lo que hicimos en el 94. Para mí, esto vale para cualquier equipo, cualquier empresa o cualquier negocio.

P. Pero incluso controlando ese proceso nada garantiza la victoria.
R. Sí, pero cuando cuidas el proceso y haces todo bien, te aproxima mucho al resultado.
P. Usted fue campeón de Copa con Arsenio, de Liga con Jabo Irureta y del Mundo con Parreira. Los tres en algún momento, como ahora a Ancelotti, se les criticó por defensivos.
R. El aficionado es un enamorado del fútbol y desde la pasión tienes menos compromiso. Yo también quiero ver a mi equipo ganar con muchos goles porque es más divertido, pero cuando uno está en el fútbol profesional la perspectiva es otra. Me parece normal que la gente criticara a Parreira, a Jabo o a Arsenio o ahora Ancelotti, gente muy preparada y con mucho conocimiento del juego, pero forma parte del puesto de trabajo. Ahora, como se dice en España, el aficionado y la prensa ven los toros desde la barrera, cuando estás delante del toro, la cosa cambia.
P. Como mediocentro que fue, ¿qué le parece que Ancelotti se apoye tanto en Casemiro?
R. Casemiro es la persona de confianza de Ancelotti, ganaron muchos títulos juntos en el Real Madrid. Esta posición es clave, es fundamental para lo que estamos hablando del equilibrio defensivo que permita la eficiencia ofensiva. Casemiro por mucho que no sea el que era con 20 años tiene mucha experiencia. Un Mundial también se gana desde la perspectiva del sufrimiento y desde las críticas, como pasó con nosotros en el 94. Brasil, del primer partido contra Marruecos al último contra Escocia, he visto una evolución ahí en el trabajo de Casemiro y de Bruno Guimarães.
P. ¿Los ve complementarios?
R. Me recuerda a cuando yo jugaba con Sergio González en el Depor o con Dunga en la selección, que se descolgaban más en ataque. En el 94, Parreira me dijo: ‘Mauro más atención que nunca, empezamos el Mundial con Aldair y Marcio Santos, que no son los titulares’. Estuve muy pendiente de hacer ese equilibrio defensivo, de proteger las salidas de los laterales. Me parece que Ancelotti con Casemiro quiere esa función parecida.
P. Raphinha se ha lesionado y ha entrado Rayan.
R. Tiene 19 años, pero entró muy bien, presionó alto, recuperó balones, combinó y se conectó bien con Vini. Brasil ha tenido muchos lesionados, Rodrygo, Estevão, Militão, que como lateral hubiera dado consistencia defensiva… Ancelotti tiene un desafío importante, pero desde el primer partido al de Escocia he visto a un Brasil más ajustado.
Me gustaría ver a Neymar más cerca del área, porque ahí es donde puede hacer mucho daño
Mauro Silva
P. Hasta ha podido debutar Neymar.
R. Se nota que no está al ciento por cien, pero salir a la cancha, mover el balón un poquito y entrar en juego le va dando confianza para los próximos partidos. Neymar, para mí, puede jugar 20 o 25 minutos, máximo 30 y de mediapunta. Me gustaría verle más cerca del área, porque ahí es donde puede hacer mucho daño. Cuando baja a recibir al centro del campo no me gusta tanto porque yo he jugado de mediocentro y cuando te encuentras un mediapunta por ahí lo normal es que salga calentito. Cerca del área, ya te piensas más hacerle falta.
P. Ancelotti le ha dicho algo parecido a Vinicius.
R. Y estoy con él también. Yo lo que le diría es, mira Vini es mejor que cojas cinco balones cerca del área que treinta aquí conmigo. Estos jugadores tan desequilibrantes, controlan un balón cerca del área, regatean a uno o dos defensas, que para ellos es su día a día, se meten en el área y ya están generando problemas. Yo se lo decía a Fran y a Djalminha, no bajéis, que yo lo controlo todo. Me encantaba recuperar y sin mirar sabía dónde estaban y los lanzaba a la contra.
P. Vinicius ha asumido el papel de líder en el campo.
R. Ha empezado bien el Mundial, con goles y también con el protagonismo que tiene en el Madrid, que se le pedía que lo tuviera con la selección brasileña.
P. ¿Ha detectado la falta de talento en Brasil?
R. Tanto en Brasil como en toda Sudamérica, a través de la Conmebol, estamos trabajando en ello porque reconocemos que hay mucho que hacer. El proceso de formación que hizo a Brasil pentacampeón mundial era espontáneo, natural, se hizo en las calles y en las playas de todo el país. De la cantidad de un país de 200 millones de personas, de la cantidad sacamos calidad. Hoy este proceso de formación necesita ser institucionalizado en las escuelas y en la cantera de los clubes. Veo demasiados entrenadores en las fases iniciales, con chicos de nueve, diez u once años, muy preocupados con las cuestiones tácticas. Y para mí es un momento para darles la pelota a los niños para que regateen a cinco o seis y que metan diez goles. Tenemos que dejar que los niños se enamoren del fútbol como Ronaldinho o Djalminha, que jugaban para divertirse. También veo muchos entrenadores preocupados con la altura y ¡cuidado!, que si deshechas a los bajitos puedes dejar que se te escape un Messi, un Xavi o un Iniesta.
P. ¿Qué medidas han tomado para que los niños se enamoren del fútbol?
R. Con los más pequeños jugamos partidos de tres tiempos para que jueguen todos. En los dos primeros participan todos y en el tercero es el entrenador el que ya elige. El otro día hice una presentación en la Conmebol en la que conté que yo, cuando era niño, la única opción de entretenimiento que yo tenía era jugar al balón con mis amigos. Hoy competimos contra las pantallas. Hay estudios que dicen que un niño pasa de nueve a diez horas al día delante de una pantalla. Estamos hablando de dopamina, de estímulos… y hay que competir con eso. Hay que entender también que estamos en mundo distinto al que era, pero necesitamos esa economía de la atención. Hay muchos problemas de salud mental y de depresión por las pantallas.
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