José Mourinho volvió 13 años después al lugar del crimen, a la sala de prensa de Valdebebas, situada en la segunda planta del edificio contiguo al campo de entrenamiento del Madrid. De allí se levantó en 2013 tras muchas jornadas de tensión sin las cuales resulta casi imposible entender del todo su carrera en los banquillos. Esas escenas exhibieron su divorcio con una parte destacable de aquel vestuario y su enfrentamiento con un grupo de los periodistas. Nadie imaginaba su regreso hasta hace unos meses, pero aquí está de nuevo el técnico, a los 63 años y con una cabellera colonizada ya por las canas. Su primera versión fue un discurso largo y calmado, de unos 43 minutos, casi cuatro veces más de la duración que empleaban sus antecesores en despachar la habitual rueda de prensa previa a una cita liguera. El Espanyol le espera en Cornellà este sábado (21.30, DAZN).
El nuevo técnico blanco pide “ser un equipo y no intentar negociar cosas que son innegociables”, en referencia al compromiso
José Mourinho volvió 13 años después al lugar del crimen, a la sala de prensa de Valdebebas, situada en la segunda planta del edificio contiguo al campo de entrenamiento del Madrid. De allí se levantó en 2013 tras muchas jornadas de tensión sin las cuales resulta casi imposible entender del todo su carrera en los banquillos. Esas escenas exhibieron su divorcio con una parte destacable de aquel vestuario y su enfrentamiento con un grupo de los periodistas. Nadie imaginaba su regreso hasta hace unos meses, pero aquí está de nuevo el técnico, a los 63 años y con una cabellera colonizada ya por las canas. Su primera versión fue un discurso largo y calmado, de unos 43 minutos, casi cuatro veces más de la duración que empleaban sus antecesores en despachar la habitual rueda de prensa previa a una cita liguera. El Espanyol le espera en Cornellà este sábado (21.30, DAZN).
“Con cada título del Real Madrid, tenía una llamada del presi”, desveló el luso. “Pero siempre he respondido que no tenía nada que ver conmigo. Me alegro de que el trabajo que hice [entre 2010 y 2013] dejara cosas positivas, pero los títulos eran de los que estaban aquí, de Carlo Ancelotti y Zidane, de los jugadores y la gente”, señaló el Mou, cuya sintonía y cercanía con Florentino Pérez nunca negó nadie en esta década que ha estado fuera del Bernabéu.
Los primeros contactos del club blanco para su vuelta, aseguró, se produjeron cuando le quedaban dos partidos con el Benfica para terminar la temporada pasada. Su respuesta fue un sí inmediato, según contó. “Ahora estoy en mejores condiciones que cuando llegué y partí de aquí [en 2013]”, afirmó. El técnico lleva tiempo diciendo que se encuentra más tranquilo, menos emocional, aunque este viernes puntualizó que eso no tiene que ver tanto con los partidos o las tarjetas rojas que pueda ver, sino con cómo mastica la realidad entre encuentro y encuentro.
Reclutado por un Madrid en situación de emergencia, él es el encargado de aplicar una descarga eléctrica a un conjunto en depresión y caída libre en los dos últimos años. “Veo a la gente muy comprometida, con una voluntad muy grande de hacer las cosas bien. No somos un grupo perfecto y no soy inocente en pensar que no voy a tener problemas”, explicó antes de aclarar que hay cuestiones que no están a debate en su planteamiento. “Necesitamos ser un equipo, trabajar bien, no intentar negociar cosas que son innegociables, el compromiso debe estar siempre presente y tenemos que superar los momentos de frustración”, completó Mourinho sobre uno de los agujeros recientes de los blancos, la capacidad de sacrificio.

Son varios los frentes deportivos que exigen su intervención, y uno de los más urgentes es la integración de Vinicius, Mbappé y Bellingham, piedra en la tropezaron Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa. “Ancelotti ha hecho un Brasil perfecto para Vinicius. Deschamps, para Mbappé. Y Tuchel, para Bellingham. Para Mou es más difícil encontrar un Real Madrid perfecto para los tres. Quiero que los tres se sientan cómodos. Me preocupa pedirles cosas que las hacen de forma natural y no porque se lo obligo. No creo tampoco que las posiciones sean incompatibles”, apuntó.
El trabajo hacia atrás de los atacantes será otro de los puntos más sensibles que deberá gestionar. “Hay que defender con 11″, puntualizó el luso. “Si me preguntas qué significa, puede ser muchas cosas. Si un equipo nos pone en dificultad en nuestro tercio defensivo, tenemos que defender todos. Si presionamos alto y ellos no salen, no hay que defender, solo jugar y machacar. Depende de la situación, pero hay que trabajar. Una cosa es presionando, otra cerrando espacios. Hay gente que va a presionar verdaderamente, otra cerrará espacios. Pero gente que defiende y otros que esperan el balón recuperado, eso no. De momento, cero problemas”.
En la gestión del vestuario, Mourinho admitió que vino muy preparado para observar qué tipo de relación existe entre Tchouameni y Valverde, cuya pelea en el final de la pasada campaña exhibió el grave clima de tensión interna. “He llegado con mucha información. Estuve tres años aquí y tengo mis contactos de base. He llegado a saber muchas cosas, no solo de ellos, pero he decidido partir de cero. Desde el primer día de Tchouameni, estoy atento. No he sentido ninguna necesidad de hablar porque he visto normalidad. Si no sabes nada, no puedes imaginar lo que pasó”, expuso el entrenador portugués, que dijo sentirse satisfecho con el centro del campo. “No hay un déficit. Rodri hubiera sido la guinda. Si tienes a Tchouameni, Valverde, Camavinga, Bernardo Silva y Arda [Güler], que dentro de un tiempo podrá jugar en esas posiciones, no tenemos un problema”, expuso.
Fue la primera vez que José Mourinho se puso delante de los periodistas desde el inicio de su segunda etapa en el club blanco, hace más de un mes. A diferencia de sus predecesores, en los partidos de pretemporada no respondió a las preguntas de la prensa, solo lo hizo a la televisión de la entidad. En el Benfica no ofreció ruedas de prensa previas en varios partidos de la Liga portuguesa. Fuentes del Madrid aseguran que aquí darán todas, las anteriores y posteriores a los encuentros, lo que elevaría su número de comparecencias a no menos de 100 hasta el final de temporada. En la primera, muy extensa para la norma habitual en Valdebebas, desplegó un discurso pausado. “No siento presión por el debut. Tengo confianza en el trabajo que hemos hecho y en la mentalidad que me están demostrando los jugadores”, valoró antes de viajar a Barcelona todavía sin Tchouameni, Endrick, Thiago Pitarch, Asencio, Mendy, Militão y Rodrygo.
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