El mundo está viviendo un fenómeno de El Niño de enorme intensidad, la mayor registrada. Se trata de un evento climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el océano Pacífico central y oriental, que provoca graves alteraciones meteorológicas a nivel global.
Ahora, un estudio publicado en la revista Science Advances por científicos de la Universidad de California en San Diego (EEUU) propone una solución de geoingenería muy audaz para revertir estos efectos.
Consiste en aumentar artificialmente el brillo de las nubes. Al inyectar partículas minúsculas, como la sal, en la atmósfera, los científicos podrían hacer que las nubes sobre el Pacífico ecuatorial sean más reflectantes.
Esta técnica de geoingeniería podría reducir la cantidad de calor generado por El Niño que llega a la atmósfera inferior y de esta manera, reducir el riesgo de inundaciones, de calor extremo y de incendios forestales.
La coautora, la doctora climatóloga Katharine Rick, afirma: «Es una forma diferente de concebir la geoingeniería. Necesitamos comprender mucho más, pero si existe una manera de utilizar esto, además de las herramientas de reducción de riesgos, para mitigar El Niño, ¿por qué no considerarlo?».
Actualmente, casi todos los científicos coinciden en que la mejor manera de reducir los costes humanos y financieros del cambio climático provocado por el ser humano es recortar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Pero con el calentamiento global y las emisiones en su punto más alto registrado, cada vez más investigadores están considerando las consecuencias de utilizar la geoingeniería para enfriar artificialmente el planeta.
Las nubes reflectantes actuarían como un protector solar natural, produciendo un enfriamiento local que conduce a cambios en la lluvia, los vientos y las olas en otras partes del mundo.
El atractivo de este enfoque reside en que enfriar la parte adecuada del océano en el momento preciso podría tener efectos enormes que se extenderían mucho más allá del área donde se produce el aumento del brillo de las nubes.
En todo caso, las consecuencias del uso de técnicas para aclarar las nubes marinas son muy inciertas, y los investigadores afirman que una prueba en el mundo real sería demasiado arriesgada.
El ejemplo de Australia
Sin embargo, hay un antecedente: las enormes nubes de humo liberadas por los incendios forestales del verano negro de la temporada 2019-2020 en Australia proporcionaron un experimento natural.
Investigaciones previas realizadas por uno de los coautores del estudio demostraron que las partículas de humo que se dispersaban en la atmósfera actuaban de la misma manera que los aerosoles que alteran las nubes. Se demostró que estas nubes iluminadas por el humo se desplazaron por todo el sureste del Océano Pacífico y desempeñaron un papel clave en la creación de patrones climáticos de enfriamiento similares a los de La Niña.
Intrigados, los investigadores decidieron simular qué habría sucedido si esto hubiera ocurrido antes de un ‘Super El Niño’. Simularon lo que habría ocurrido si, en lugar de humo natural, se hubiera utilizado un sistema artificial para aclarar las nubes en el Pacífico justo antes de los principales fenómenos de El Niño de 2015 y 1997.
Los autores descubrieron que esto, en efecto, atenuaría los efectos del creciente fenómeno de El Niño, y que el efecto sería mayor cuanto antes comenzara el aumento de la luminosidad.
Los investigadores afirman que actualmente no tienen conocimiento de ningún plan para probar este método en el actual fenómeno de Super El Niño, pero añaden que los gobiernos podrían considerar esta opción en el futuro.
Estas nubes sobre el Pacífico ecuatorial serían más reflectantes y se podría reducir la cantidad de calor generado por El Niño que llega a la atmósfera inferior.
El mundo está viviendo un fenómeno de El Niño de enorme intensidad, la mayor registrada. Se trata de un evento climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el océano Pacífico central y oriental, que provoca graves alteraciones meteorológicas a nivel global.
Ahora, un estudio publicado en la revista Science Advances por científicos de la Universidad de California en San Diego (EEUU) propone una solución de geoingenería muy audaz para revertir estos efectos.
Consiste en aumentar artificialmente el brillo de las nubes. Al inyectar partículas minúsculas, como la sal, en la atmósfera, los científicos podrían hacer que las nubes sobre el Pacífico ecuatorial sean más reflectantes.
Esta técnica de geoingeniería podría reducir la cantidad de calor generado por El Niño que llega a la atmósfera inferior y de esta manera, reducir el riesgo de inundaciones, de calor extremo y de incendios forestales.
La coautora, la doctora climatóloga Katharine Rick, afirma: «Es una forma diferente de concebir la geoingeniería. Necesitamos comprender mucho más, pero si existe una manera de utilizar esto, además de las herramientas de reducción de riesgos, para mitigar El Niño, ¿por qué no considerarlo?».
Actualmente, casi todos los científicos coinciden en que la mejor manera de reducir los costes humanos y financieros del cambio climático provocado por el ser humano es recortar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Pero con el calentamiento global y las emisiones en su punto más alto registrado, cada vez más investigadores están considerando las consecuencias de utilizar la geoingeniería para enfriar artificialmente el planeta.
Las nubes reflectantes actuarían como un protector solar natural, produciendo un enfriamiento local que conduce a cambios en la lluvia, los vientos y las olas en otras partes del mundo.
El atractivo de este enfoque reside en que enfriar la parte adecuada del océano en el momento preciso podría tener efectos enormes que se extenderían mucho más allá del área donde se produce el aumento del brillo de las nubes.
En todo caso, las consecuencias del uso de técnicas para aclarar las nubes marinas son muy inciertas, y los investigadores afirman que una prueba en el mundo real sería demasiado arriesgada.
Sin embargo, hay un antecedente: las enormes nubes de humo liberadas por los incendios forestales del verano negro de la temporada 2019-2020 en Australia proporcionaron un experimento natural.
Investigaciones previas realizadas por uno de los coautores del estudio demostraron que las partículas de humo que se dispersaban en la atmósfera actuaban de la misma manera que los aerosoles que alteran las nubes. Se demostró que estas nubes iluminadas por el humo se desplazaron por todo el sureste del Océano Pacífico y desempeñaron un papel clave en la creación de patrones climáticos de enfriamiento similares a los de La Niña.
Intrigados, los investigadores decidieron simular qué habría sucedido si esto hubiera ocurrido antes de un ‘Super El Niño’. Simularon lo que habría ocurrido si, en lugar de humo natural, se hubiera utilizado un sistema artificial para aclarar las nubes en el Pacífico justo antes de los principales fenómenos de El Niño de 2015 y 1997.
Los autores descubrieron que esto, en efecto, atenuaría los efectos del creciente fenómeno de El Niño, y que el efecto sería mayor cuanto antes comenzara el aumento de la luminosidad.
Los investigadores afirman que actualmente no tienen conocimiento de ningún plan para probar este método en el actual fenómeno de Super El Niño, pero añaden que los gobiernos podrían considerar esta opción en el futuro.
20MINUTOS.ES – Ciencia
