Si algo no le falta nunca a MotoGP es espectáculo y emoción. En cada curva y hasta el final. Bajo los focos en la noche cerrada de Lusail, la carrera al sprint del GP de Qatar concentró todos los ingredientes que encumbran el motociclismo de velocidad: caídas de espanto, duelos al límite, toques con polémica y varios careos entre los contendientes al título, sin concesión alguna. También una frase que se repite en una de cada tres carreras desde que él compite: victoria del supercampeón Marc Márquez, tan cerca de su octavo título —el décimo en todas las categorías— y a la vez tan lejos de conseguirlo este domingo (17.00 horas, Dazn).
El piloto de Ducati necesitará repetir victoria este domingo y esperar que el de Aprilia no puntúe para capturar su octavo título de MotoGP en la noche de Lusail
Si algo no le falta nunca a MotoGP es espectáculo y emoción. En cada curva y hasta el final. Bajo los focos en la noche cerrada de Lusail, la carrera al sprint del GP de Qatar concentró todos los ingredientes que encumbran el motociclismo de velocidad: caídas de espanto, duelos al límite, toques con polémica y varios careos entre los contendientes al título, sin concesión alguna. También una frase que se repite en una de cada tres carreras desde que él compite: victoria del supercampeón Marc Márquez, tan cerca de su octavo título —el décimo en todas las categorías— y a la vez tan lejos de conseguirlo este domingo (17.00 horas, Dazn).
Una heroicidad de su gran rival por la corona, Jorge Martín, complica su bola de campeonato. El madrileño logró remontar desde la undécima posición de la parrilla hasta la tercera plaza, poniéndose incluso líder de la prueba por instantes, 14 días después de haberse roto el radio del brazo derecho en Phillip Island. Cualquier otro estaría viendo la carrera desde el sofá de casa, con el brazo escayolado. El tesón del piloto de Aprilia es lo único que mantiene vivo un Mundial que se tiñe de rojo Márquez y Ducati, si bien requiere ahora de una carambola difícil, que no imposible: el catalán (411 puntos) será campeón si gana la carrera larga y el madrileño (362) no puntúa (16º o peor con tan solo 18 motos en parrilla).
El piloto de Ducati, que mandó al suelo al tercer contendiente por el título y autor de una pole postion de récord, el italiano Marco Bezzecchi que está ahora virtualmente eliminado a 79 puntos, no se ve ganando el campeonato que le permitiría desempatar con Valentino Rossi e igualar a Giacomo Agostino en Qatar, un escenario más desalmado que nunca ante la amenaza latente del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. “Este domingo no toca”, deslizó tras su décima victoria de sábado esta temporada. Pero nunca se sabe. “Estos 12 puntos han sido un regalo, porque no tenía el ritmo para conseguirlos”, añadía, sin entrar demasiado en la polémica del día.
La carrera buena este sábado fue la segunda, ya que la primera terminó en bandera roja con una sola vuelta completada por un fuerte accidente entre Pecco Bagnaia y Fermín Aldeguer, que embistió al compañero de Márquez y lo mandó por los aires. Pese al fuerte impacto contra el asfalto y el enorme susto, retirado de la grava en camilla, el bicampeón de MotoGP con Ducati salvó la papeleta con una doble fractura en el pie derecho, trasladado consciente y fuera de peligro a un hospital de Doha.
En el reinicio a 10 vueltas, Márquez se impuso en la aceleración a Bezzecchi y se defendió de sus ataques a capa y espada. Tanto que ambos colisionaron en la primera curva del trazado en la vuelta 4. El defensor de la corona, que lideraba pese a tener peor ritmo que su rival por la victoria, se fue algo largo en la frenada de meta, y el riminés intentó colarse por dentro, un lugar donde no se lo esperaba el de Cervera. El impacto fue a tal velocidad que incluso activó el airbag del mono del 93, malabarista para no caer. Fue el 72 de Aprilia quien terminó en la cuneta desesperado, una imagen que se ha repetido varias veces este año.
Los comisarios revisaron la acción y lo dejaron en un lance de carrera, algo que no contentó a los dirigentes de la marca de Noale. Pero batallas hubo muchas más y todavía quedaban. Martín, que en dos vueltas se había zampado a media parrilla, del décimo al cuarto lugar, vio en primera fila el choque de trenes en la cabeza y aprovechó para meterle la moto a Fabio Di Giannantonio y luego al propio Márquez, constreñido un par de curvas por el airbag.
A pesar de la sorpresa de ver a su rival por el título, lesionado, delante suyo, la respuesta del vigente campeón fue inmediata. Márquez y Martín sacaron el codo, impactaron también brevemente, y de nuevo se llevó el gato al agua el de Ducati para recuperar el liderato. A partir de ahí, el de Aprilia no pudo aguantar su ritmo y vio como Diggia le superaba en la última vuelta, un pequeño revés que no le quitó el buen sabor de boca con la medalla ya colgada en el podio y el hielo cubriendo la muñeca dañada. “Ha sido precioso, estar en este podio es una victoria para mí. Yo siempre intento regalar un show, y he sacado lo máximo que tenía. Este domingo será duro, pero resistiré. La adrenalina lo disimula todo”, apuntó Martinator.
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