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Los ingresos procedentes del impuesto sobre el alcohol y bebidas derivadas registraron un descenso del 3,8% en 2025, mientras que la recaudación en el impuesto sobre la cerveza se redujo por primera vez desde 2020, un 2,8%, como consecuencia de la caída de los consumos.
Así se desprende del informe de la Agencia Tributaria sobre la evolución de la recaudación de los impuestos especiales de 2025, con los que se lograron unos ingresos totales de 23.083 millones de euros, un 4,3% más que en 2024, según recoge Europa Press.
Uno de los motivos de esta caída es el cambio en los hábitos de consumo. Los datos de la última Encuesta Estudes del Ministerio de Sanidad muestran que el consumo de alcohol en los últimos 30 días entre estudiantes de 14 a 18 años baja al 51,8% frente al 56,6% de 2023, el nivel más bajo desde 1998. Además, uno de cada cuatro jóvenes se declara abstemio, lo que apunta a un cambio cultural más profundo y no solo a una caída puntual. En 2025, el consumo de cerveza cayó un 4,9% per cápita y el de vino un 5,2% en volumen.
Dentro del conjunto de estos impuestos especiales se encuentran los obtenidos del alcohol y bebidas derivadas, así como los procedentes de la cerveza (utilizan figuras distintas). Según el informe, en 2025 se registró una bajada en la recaudación de ambas figuras tributarias por la caída registrada en el consumo de estas bebidas.
En concreto, los ingresos del impuesto sobre el alcohol y bebidas derivadas registraron en 2025 un descenso del 3,8%, hasta los 793 millones de euros, debido en parte a la caída del 1,3% en el consumo. En el impuesto sobre la cerveza, la recaudación se ha recortado un 2,8%, hasta los 336 millones de euros, tras una caída del consumo del 1,6%.
El dato contrasta con lo registrado hace apenas unos años. En el informe de 2022 -poco después de la pandemia y sus restricciones- se reflejaba los impuestos sobre el alcohol crecieron un 43,8% en el año. En 2022 se incrementó el consumo de cerveza y de alcohol puro respecto al ejercicio anterior.
Cabe resaltar que los precios de las bebidas alcohólicas registraron en 2025 un leve incremento del 0,1%, no variando su precio antes de impuestos, y los de la cerveza aumentaron un 1,1% (1,2% antes de impuestos).
La evolución de la recaudación de los ingresos de estos impuestos ha estado marcada en estos últimos años por el contexto económico y social. En 2020, año afectado por la pandemia, los ingresos por el impuesto sobre el alcohol y bebidas derivadas se desplomaron un 23,4%, y los obtenidos por la cerveza cayeron un 7,8%, afectados por las restricciones de movilidad y socialización para contener el contagio de la Covid-19.
Tras ese desplome, en 2021 –aún afectado por algunas restricciones– la recaudación se elevó un 9,6% y un 1,6% en bebidas alcohólicas y cerveza, respectivamente, pero fue en 2022 cuando los ingresos se impulsaron un 34,5% y un 9,5%, tras la vuelta a la «normalidad».
En 2023, un año afectado por el ‘shock’ de la subida de precios, los ingresos sobre el alcohol volvieron a retroceder, un 9,8%, mientras que los obtenidos por la cerveza se mantuvieron estables, para después, en 2024, registrar ligeras variaciones.
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