Aproximadamente uno de cada tres deportistas de élite presenta síntomas de malestar psicológico y, en particular, uno de cada cinco ofrece signos de ansiedad o depresión. Así lo determina un estudio publicado este año por el Comité Olímpico Internacional (COI) —bajo el título Supporting the IOC Consensus Statement on Mental Health in Elite Athletes— en el que se analizó una muestra de casi 11.000 deportistas y que concluye que los problemas de salud mental continúan extendiéndose al compás de un ritmo vital opresivo, en términos generales. Así que, visto lo visto, el diagnóstico extraído del Fit Mind Summit 2026, celebrado esta semana en Alcobendas y que recogió los testimonios de varios profesionales de primera línea, es tajante: “En este mundo que nos pide correr, la mente nos pide parar”.
JÓVENES, EDUCACIÓN Y LAS PANTALLAS
Durante las ponencias también intervinieron otros deportistas como Jero García, campeón de España de boxeo y conocido por el programa Hermano Mayor. El madrileño (56 años) recordó sus orígenes humildes en Carabanchel y cómo su deporte le ayudó a cambiar de rumbo y encontrar la felicidad.
Además de sus triunfos en el cuadrilátero, García creó una fundación que acogió a Miriam Gutiérrez (43), campeona del mundo de peso ligero. Hoy es concejala de Deportes, Turismo y Movilidad en Torrejón de Ardoz y dice que ahora “disfruta” del camino, “y antes no” porque “solo pensaba en ganar”.
Hoy día, el 63% de las personas mayores de 15 años practican deporte. Sin embargo, de 12 a 14 años está empezando a fallar el porcentaje, entre otras cosas por la influencia de las nuevas tecnologías en los adolescentes.
“Se dan móviles desde los diez años, así que hay que formarse y educar. Los estudios ayudan mucho en el deporte y viceversa. Yo nunca los separé”, enfatiza el baloncestista Javier Beirán, que estuvo 22 temporadas en activo y ganó el Mundial de 2019.
“Tenemos un gran problemas como sociedad con las pantallas y las redes”, abundó el fundador y CEO del European School of Sports, Carlos López, que añadía: “Hace mucho se valoraba la fuerza física, después la inteligencia y ahora la gestión de las emociones. Casi todo está en la formación y la pedagogía”.
Mientras, el actual director deportivo de la selección de fútbol, Aitor Karanka, profundizó en su progresión —tanto sobre el césped como en los banquillos— y afirma con seguridad: “Es fundamental dejarse ayudar y creer en uno mismo”.
Uno de cada tres atletas presenta problemas psicológicos, al no disponer de las herramientas emocionales adecuadas, y cruza un abismo a la hora de retirarse
Aproximadamente uno de cada tres deportistas de élite presenta síntomas de malestar psicológico y, en particular, uno de cada cinco ofrece signos de ansiedad o depresión. Así lo determina un estudio publicado este año por el Comité Olímpico Internacional (COI) —bajo el título Supporting the IOC Consensus Statement on Mental Health in Elite Athletes— en el que se analizó una muestra de casi 11.000 deportistas y que concluye que los problemas de salud mental continúan extendiéndose al compás de un ritmo vital opresivo, en términos generales. Así que, visto lo visto, el diagnóstico extraído del Fit Mind Summit 2026, celebrado esta semana en Alcobendas y que recogió los testimonios de varios profesionales de primera línea, es tajante: “En este mundo que nos pide correr, la mente nos pide parar”.
El deporte tampoco escapa a una realidad agotadora que demanda constantemente resultados bajo presión. Aquí, hoy y ahora. Así día tras día. Que se lo cuenten si no a Roger Federer, el legendario suizo que hizo de la raqueta un arte y que, a pesar de haber conquistado 20 grandes y de su estilo único, solo ganó un 54% de los 236.038 puntos que disputó a lo largo de sus 24 años de trayectoria. “Vivimos en una sociedad que nos exige siempre el máximo rendimiento”, recordó la alcaldesa de la localidad, Rocío García Alcántara (PP), antes de que el panel de expertos relatara sus respectivas experiencias.
En resumen, ellos y ellas coincidían en la necesidad de adoptar herramientas para gestionar la frustración y el error, e incidían, sobre todo, en el día después: ¿Qué debe hacer un deportista que de la noche a la mañana deja de serlo —a efectos prácticos— y debe afrontar esa segunda vida, muchas veces sin paracaídas?
“Todos los deportistas, en algún momento de su carrera, tienen problemas”, sentencia de entrada Lola Fernández Ochoa, quien, dos años después del suicidio de su hermana Blanca, en 2019, creó una fundación de apoyo a los atletas de élite. Ella, de 59 años e integrante de una formidable familia de esquiadores, olímpica en Sarajevo (1984), se retiró con 22 y tras cinco operaciones. “La adrenalina deja de formar parte de tu vida, y eso es lo que nos mueve cuando somos deportistas”, introduce; “al principio estás tranquila, pero luego ya no tienes esa figura que te dice cuándo tienes que desayunar o qué tienes que hacer… Y sientes un vacío enorme que no sabes gestionarlo. Aunque tengas una carrera posterior, sientes ese vacío. Hay que trabajar, mucho más y mejor, el ego de los deportistas”.

Fernández Ochoa menciona durante su reivindicación el libro Cuando el deporte te abandona (Julio García Mera) y reclama la ayuda de las instituciones. En paralelo, la directora del máster en Psicología y Coaching Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid (Universidad Europea), Susana de los Reyes, lo remarca: “Cuando te retiras, dejas de tener una identidad para convertirte en otra persona. Te encuentras solo y te preguntas: ¿Y dónde están todos? ¿Y ahora qué? Sin embargo, un trabajo previo de acompañamiento puede ayudar mucho”.
Jaime Nava (43 años) capitaneó la selección nacional de rugby en 79 ocasiones y es, tras Fran Puertas, el segundo jugador español con más internacionalidades. Lo dejó oficialmente hace un año y señala: “Sin tú saberlo, te puedes ver en una depresión”. “Yo no he conseguido matar el bicho, y no sé si voy a conseguir matarlo, el salir ahí fuera con otros 14 tíos a partirnos la cara con los otros…”. “El deportista profesional es adicto a la adrenalina, y nos tienen que tratar así: como a adictos. En realidad, somos dependientes”.
Nosotros éramos supervivientes. Deben ayudar, hay que trabajar más y mejor el ego de los deportistas
Lola Fernández Ochoa
El resultadismo, las lesiones y la gestión emocional de las carreras —triunfos, derrotas y, en muchos casos, la posterior precariedad económica— conducen a los protagonistas hacia límites negativos. El modelo ha cambiado y la incorporación de la ayuda psicológica se ha normalizado, pero continúa siendo insuficiente en muchos. La exposición crece y las redes sociales lo multiplican todo. Según el estudio ya mencionado del COI, un 18,3% de la muestra presenta síntomas de depresión, un 18% de ansiedad, un 21,7% sufre alteraciones del sueño, un 26,5% hace un consumo problemático de alcohol, un 4% de drogas y hasta un 37,6% ofrece conductas alimentarias desordenadas. En este último caso, el porcentaje de mujeres afectadas (34,6%) prácticamente dobla al de los hombres (19,4%).
“Todavía no se valora el impacto y el valor de la psicología en el deporte. Somos seres muy complejos, y de la misma forma que entrenamos el físico, debemos entrenar nuestra mente. Todos necesitamos a alguien que nos oriente. No eres menos por que necesites ayuda”, sostiene el triatleta Diego Méntrida (27 años), que en 2020 tuvo un gesto extraordinario durante una prueba olímpica en Santander, al detenerse antes de cruzar la meta para que su rival, que había ido por delante todo el rato y se confundió en los metros finales por no controlar el idioma, le adelantase y finalizase en el tercer cajón del podio: “El compañerismo es un valor que siempre debe estar ahí, reconocer el esfuerzo del otro”.
Se suma un deportista muy simbólico, el incombustible Jota Hombrados. El madrileño, de 54 años, defendió las porterías del balonmano hasta los 49 años —tras haber competido en España, Alemania y Qatar— y coleccionó numerosos títulos, entre ellos el Mundial de 2005 y tres Copas de Europa, además de dos bronces en los Juegos Olímpicos de 1996 y 2008.
Es muy importante la no soledad, ese es el momento jodido. Al final las medallas no sirven para nada…
Jota Hombrados
“No contar nuestros ruidos no significa que no los tengamos”, indica. “Nuestro psicólogo era el compañero de al lado. Al final, de un modo u otro tenías a alguien al lado que te salvaba. “Tuve un entrenador que me decía: no te voy a cambiar, ¡quiero que lo sufras! Pero yo quería irme de allí… Y cuando sales de ahí, te vas a buscar a alguien para contárselo. Muchas veces lo arreglabas con un colega y una cerveza, que en ocasiones derivaba finalmente en una borrachera…”, cuenta. “Es muy importante la no soledad, ese es el momento jodido del deportista. Las medallas no sirven para nada. Cuando se apagan las luces, no tenemos una que nos ayude a empezar otro proceso. La inserción en el mundo de la empresa no es fácil, porque para alguien tan competitivo como nosotros, no es fácil admitir que no vas a ser el mejor”, lamenta.

En la misma línea se expresa la waterpolista Jennifer Pareja (42 años), que actualmente trabaja como directora general de la ADO (Asociación de Deportes Olímpicos) y recuerda con mal sabor de boca cómo de un día para otro, de la cúspide al impacto contra el suelo, quedó relegada a un segundo plano. Es decir, dudas y más dudas. Entonces, 2016, todavía capitaneaba a la selección, pero fue excluida de la lista olímpica y ese mismo año se retiró, a los 32. En su palmarés lucen, amén de muchos éxitos de club, un Mundial, un Europeo y una plata olímpica (2012).
Hoy día se trabaja mucho la carrera dual, pero aunque estudies, enseguida te quedas obsoleta
Jennifer Pareja
“Una vez que acabas, sales automáticamente del sistema de becas y de todo. Así que estaba hundida”, relata. “Las herramientas que empleé para seguir adelante fueron las mismas que en su día me ayudaban a levantarme durante mi carrera. Hoy día se trabajan mucho las automatizaciones y se trata de que el deportista tenga herramientas ante las situaciones de bloqueo”, precisa. “Estamos trabajando mucho en la carrera dual [el cursar en paralelo unos estudios universitarios], pero, tal y como va el mundo, te quedas obsoleto enseguida”. “No intento buscar lo que me dio el deporte, porque sería frustrante e imposible encontrarlo”. “Llevo 10 años retirada y sigo siendo la niña del agua, pero ya no soy niña ni estoy todo el día en el agua…”.
Fernández Ochoa, muy activa en la concienciación, resuelve que el apartado mental “es vital” tanto durante el recorrido como el día después, y, en ese sentido, define a su generación como a un grupo de “supervivientes” a los que nadie enseñó nada. Aplaude la evolución, pero cree que la fase actual es embrionaria. Cuenta que su hermano Paco —oro en los Juegos de Sapporo (1972)— era su coach y considera necesario “que el área técnica también sepa de esto”. Y zanja: “Hay que visibilizarlo y normalizarlo”.
JÓVENES, EDUCACIÓN Y LAS PANTALLAS
A. C.
Durante las ponencias también intervinieron otros deportistas como Jero García, campeón de España de boxeo y conocido por el programa Hermano Mayor. El madrileño (56 años) recordó sus orígenes humildes en Carabanchel y cómo su deporte le ayudó a cambiar de rumbo y encontrar la felicidad.
Además de sus triunfos en el cuadrilátero, García creó una fundación que acogió a Miriam Gutiérrez (43), campeona del mundo de peso ligero. Hoy es concejala de Deportes, Turismo y Movilidad en Torrejón de Ardoz y dice que ahora “disfruta” del camino, “y antes no” porque “solo pensaba en ganar”.
Hoy día, el 63% de las personas mayores de 15 años practican deporte. Sin embargo, de 12 a 14 años está empezando a fallar el porcentaje, entre otras cosas por la influencia de las nuevas tecnologías en los adolescentes.
“Se dan móviles desde los diez años, así que hay que formarse y educar. Los estudios ayudan mucho en el deporte y viceversa. Yo nunca los separé”, enfatiza el baloncestista Javier Beirán, que estuvo 22 temporadas en activo y ganó el Mundial de 2019.
“Tenemos un gran problemas como sociedad con las pantallas y las redes”, abundó el fundador y CEO del European School of Sports, Carlos López, que añadía: “Hace mucho se valoraba la fuerza física, después la inteligencia y ahora la gestión de las emociones. Casi todo está en la formación y la pedagogía”.
Mientras, el actual director deportivo de la selección de fútbol, Aitor Karanka, profundizó en su progresión —tanto sobre el césped como en los banquillos— y afirma con seguridad: “Es fundamental dejarse ayudar y creer en uno mismo”.
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