Se trata de la protección solar más importante y que muchos olvidan Se trata de la protección solar más importante y que muchos olvidan
La protección solar suele asociarse inmediatamente con el uso de la crema fotoprotectora, pero hay otras medidas que resultan todavía más importantes. El dermatólogo Jorge … Soto, de Policlínica Gipuzkoa, recuerda que la ropa y la sombra deben formar parte de cualquier estrategia para reducir la exposición a la radiación ultravioleta.
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El especialista también lanza una advertencia sobre algunas tendencias relacionadas con el bronceado, como las gominolas y la tanorexia, un comportamiento caracterizado por la necesidad de mantener una piel bronceada y de exponerse al sol continuamente.
La ropa y la sombra son la primera barrera frente al sol
Jorge Soto resume su recomendación de forma contundente en ‘El Diario Vasco’: «Ni crema de 50 ni gominolas; la mejor protección frente al sol sigue siendo la ropa y la sombra». El objetivo es reducir directamente la cantidad de radiación solar que alcanza la piel.

(Fotolia – AdobeStock)
Los sombreros, la ropa que cubre la piel, así como buscar lugares con sombra son especialmente importantes durante las horas de mayor radiación. El fotoprotector complementa estas medidas, pero no debería convertirse en la única estrategia de protección.
¿SPF 30 o SPF 50? La diferencia es menor de lo que parece
El factor de protección solar indica la capacidad del producto para retrasar la aparición de una quemadura cuando se utiliza correctamente. Sin embargo, la diferencia de eficacia entre un SPF 30 y un SPF 50 no es tan grande como muchas personas pueden pensar.
Además, el agua, el sudor y el roce pueden disminuir la protección. Por eso, independientemente del factor elegido, resulta fundamental aplicar suficiente cantidad y reaplicar el producto con frecuencia, especialmente después de bañarse o realizar actividad física.
Las gominolas para ponerse moreno no protegen la piel
Las gominolas para potenciar el bronceado pueden aportar una coloración determinada a la piel, pero no deben confundirse con un fotoprotector. El dermatólogo señala que su efecto es principalmente estético y que no evitan los daños provocados por la radiación ultravioleta.
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Lo mismo ocurre con los complementos orales que incluyen ingredientes con cierta actividad fotoprotectora. No sustituyen a las medidas tradicionales, por lo que no deben utilizarse como excusa para aumentar la exposición solar.
La tanorexia puede convertir el bronceado en una obsesión
Otro de los fenómenos que preocupa al especialista es la tanorexia, relacionada con una necesidad persistente de broncearse. Según el Dr. Jorge Soto, la exposición solar puede liberar sustancias como la betaendorfina y la dopamina, asociadas a sensaciones de bienestar.
En determinadas personas, esta respuesta puede favorecer un comportamiento repetitivo pese a conocer los riesgos. La exposición excesiva y las quemaduras solares, especialmente cuando se producen desde edades tempranas, pueden incrementar el daño acumulado sobre la piel.
Especial cuidado con los niños
La protección solar durante la infancia merece una atención especial. El dermatólogo Jorge Soto lo resume así en ‘El Diario Vasco’: «La exposición solar intensa durante la infancia produce un daño especialmente importante y difícil de reparar. Ningún niño debería quemarse al sol. Debe ser una prioridad absoluta de salud pública».
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Carme Reig
Por eso, durante los meses de mayor radiación conviene combinar sombra, ropa adecuada, sombrero y fotoprotección cuando sea necesaria. La mejor protección solar no consiste en elegir únicamente una crema con un factor elevado, sino en reducir de forma global la exposición innecesaria al sol.
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