Un equipo internacional de científicos ha encontrado en la India evidencias de actividad biológica de hace unos 3.500 millones de años, que podrían convertirse en la prueba de vida orgánica más antigua jamás datada directamente en una roca.
El hallazgo se ha producido en el cratón de Singhbhum, un fragmento de la corteza continental situado en el este de la India que se ha conservado durante miles de millones de años. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), fecha el material en 3.497 millones de años, durante el Paleoarcaico.
Los investigadores han analizado materia orgánica atrapada en rocas junto a cristales de circón. Estos minerales permitieron determinar la antigüedad de los restos mediante el análisis de sus isótopos de plomo.
Posteriormente, mediante espectroscopía Raman y análisis de isótopos de carbono, los científicos encontraron características compatibles con un origen biológico. Según el estudio, se trataría de una antigua comunidad microbiana capaz de sobrevivir a los procesos geológicos que ha experimentado la Tierra durante los últimos 3.500 millones de años.
Los restos apuntan además a microorganismos con un metabolismo relativamente sofisticado, relacionado con ambientes marinos sometidos a actividad hidrotermal.
Vida en mares volcánicos
Los científicos sostienen que aquellos antiguos ecosistemas pudieron desarrollarse en mares ricos en hierro y sílice y vinculados a la actividad volcánica e hidrotermal. Estos entornos habrían proporcionado los nutrientes y compuestos químicos necesarios para mantener los primeros ecosistemas microbianos.
El análisis apunta incluso a rutas metabólicas complejas, como el ciclo de Calvin, relacionado con la fotosíntesis, y la vía del acetil-CoA, fundamental en el metabolismo celular.
El hallazgo adelanta así la evidencia directa de vida terrestre hasta una época en la que el planeta tenía apenas unos 1.000 millones de años.
Un hallazgo más sólido que otros candidatos
Antes de este descubrimiento se habían identificado posibles restos de vida antigua en rocas sedimentarias de Australia, Groenlandia y Sudáfrica. Sin embargo, su origen biológico sigue siendo objeto de debate debido a las profundas transformaciones geológicas que sufrieron las rocas.
La diferencia del yacimiento indio es que los compuestos orgánicos quedaron atrapados en la roca y pudieron ser datados directamente gracias a los cristales de circón presentes en el mismo material. Por ello, los investigadores consideran que Singhbhum se convierte en la roca más antigua datada directamente con una biofirma confirmada.
El análisis de materia orgánica y cristales de circón ha permitido vincular los restos con antiguos ecosistemas microbianos.
Un equipo internacional de científicos ha encontrado en la India evidencias de actividad biológica de hace unos 3.500 millones de años, que podrían convertirse en la prueba de vida orgánica más antigua jamás datada directamente en una roca.
El hallazgo se ha producido en el cratón de Singhbhum, un fragmento de la corteza continental situado en el este de la India que se ha conservado durante miles de millones de años. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), fecha el material en 3.497 millones de años, durante el Paleoarcaico.
Los investigadores han analizado materia orgánica atrapada en rocas junto a cristales de circón. Estos minerales permitieron determinar la antigüedad de los restos mediante el análisis de sus isótopos de plomo.
Posteriormente, mediante espectroscopía Raman y análisis de isótopos de carbono, los científicos encontraron características compatibles con un origen biológico. Según el estudio, se trataría de una antigua comunidad microbiana capaz de sobrevivir a los procesos geológicos que ha experimentado la Tierra durante los últimos 3.500 millones de años.
Los restos apuntan además a microorganismos con un metabolismo relativamente sofisticado, relacionado con ambientes marinos sometidos a actividad hidrotermal.
Vida en mares volcánicos
Los científicos sostienen que aquellos antiguos ecosistemas pudieron desarrollarse en mares ricos en hierro y sílice y vinculados a la actividad volcánica e hidrotermal. Estos entornos habrían proporcionado los nutrientes y compuestos químicos necesarios para mantener los primeros ecosistemas microbianos.
El análisis apunta incluso a rutas metabólicas complejas, como el ciclo de Calvin, relacionado con la fotosíntesis, y la vía del acetil-CoA, fundamental en el metabolismo celular.
El hallazgo adelanta así la evidencia directa de vida terrestre hasta una época en la que el planeta tenía apenas unos 1.000 millones de años.
Un hallazgo más sólido que otros candidatos
Antes de este descubrimiento se habían identificado posibles restos de vida antigua en rocas sedimentarias de Australia, Groenlandia y Sudáfrica. Sin embargo, su origen biológico sigue siendo objeto de debate debido a las profundas transformaciones geológicas que sufrieron las rocas.
La diferencia del yacimiento indio es que los compuestos orgánicos quedaron atrapados en la roca y pudieron ser datados directamente gracias a los cristales de circón presentes en el mismo material. Por ello, los investigadores consideran que Singhbhum se convierte en la roca más antigua datada directamente con una biofirma confirmada.
20MINUTOS.ES – Ciencia
