El juzgado de Ångermanland (norte de Suecia) ha condenado este martes a cuatro años y cinco meses de cárcel a un sexagenario, exlíder de la banda de moteros Ángeles del Infierno y con experiencia militar, por haber vendido durante varios años los servicios sexuales de su esposa a decenas de hombres. El hombre vendió a la víctima en más de 300 ocasiones, según ha informado el medio local Dagens Nyheter.
No es el único implicado en este caso. El Tribunal del distrito también ha condenado a 28 de las 29 personas acusadas de comprar los servicios sexuales, dos de ellos con pena de cárcel. Un número inferior al que incluía la causa inicial, que cifraba en cerca de 120 los hombres sospechosos de consumir los servicios ofertados por el principal condenado. La mayoría no pudieron ser acusados formalmente ya que el delito prescribe pasados dos años.
La compleja investigación policial comenzó en octubre de 2025 cuando la víctima escapó de una vivienda, propiedad de su pareja, situada a las afueras del municipio de Kramfors, donde se cometieron la mayoría de los abusos. Tras la huida, la mujer llamó desde el coche al 112, le dijo a la operadora que era prisionera de su propia casa y que el hombre que la retenía había amenazado con hacerle daño tanto a ella como a sus animales. «He sido prisionera en mi propia casa. Ahora me he escapado y no llevo ropa. Me amenaza varias veces por semana con matarme y si lo dejo, lo hará», fue el mensaje que la víctima le trasmitió a la persona que atendió su llamada de socorro, recogida por el periódico sueco Aftonbladet.
El hombre, de 61 años, lleva detenido desde octubre por la denuncia de la mujer, con la que está en trámites de divorcio. El caso ha provocado de manera inevitable comparaciones con el de la francesa Gisèle Pelicot, cuyo esposo fue condenado a 20 años de prisión por haberla ofrecido a medio centenar de personas para que fuera violada mientras estaba drogada entre 2011 y 2020.
El Tribunal de Ångermanland ha condenado a este sexagenario por varios delitos: proxenetismo agravado, intento de violación, dos delitos de lesiones y seis de amenazas ilegales. Además, el condenado deberá indemnizar a la víctima con 200.000 coronas suecas (unos 18.370 euros).
El juzgado ha considerado que influyó e indujo a su esposa a practicar los actos sexuales y a aceptar clientes para realizar servicios sexuales. «Fue el hombre el que influyó e indujo a su esposa a realizar actos sexuales consigo misma, transmitirlos por internet, recibir a compradores de servicios e intentar que vecinos y clientes tuvieran sexo con ella», explicó en el comunicado el juez, Johan Ahlberg
En el inmueble se encontraron cámaras de vigilancia en la mayoría de las habitaciones, concretamente 11 dispositivos, según ha adelantado el diario El País. El hombre almacenaba 19.635 vídeos sexuales. También se localizaron juguetes sexuales y platos con drogas, que se sospecha que el hombre le proporcionaba a la mujer para mantenerla activa.
El condenado vendió a su esposa en más de 300 ocasiones. Sin embargo, el tribunal ha considerado que no se ha demostrado que su participación fuese involuntaria, sobre todo por las conclusiones que se extraen de las conversaciones citadas y porque ella misma no ha podido aportar su versión sobre los hechos específicos. Por tanto, el sexagenario ha sido absuelto de ocho cargos por violación: en siete de ellos no se ha establecido que la participación de la víctima fuera involuntaria y, en el otro, no se ha determinado qué tipo de acto sexual tuvo lugar.
«En muchos casos, también se ha hecho mediante insistencia prolongada y con un lenguaje desagradable y condescendiente. Sin embargo, no hemos podido demostrar que su participación fuera involuntaria, principalmente a la luz de lo que se desprende de las conversaciones citadas, pero también porque ella misma no ha podido relatar los hechos concretos», ha recogido el magistrado Ahlberg.
Durante el juicio, el hombre había negado las acusaciones y asegurado que sólo había ayudado a su esposa a cumplir su deseo de ser una prostituta de lujo, desempeñando únicamente un rol administrativo. El acusado había sido condenado con anterioridad por maltrato y coerción, entre otros delitos, y cumplió una pena de cárcel de cinco meses, de acuerdo con los citados medios suecos. Al individuo ya se le investigó hace dos años por abusos a su mujer, aunque el caso fue cerrado.
El condenado por haber vendido los servicios sexuales de su esposa a decenas de hombres deberá indemnizar a la víctima con 18.370 euros.
El juzgado de Ångermanland (norte de Suecia) ha condenado este martes a cuatro años y cinco meses de cárcel a un sexagenario, exlíder de la banda de moteros Ángeles del Infierno y con experiencia militar, por haber vendido durante varios años los servicios sexuales de su esposa a decenas de hombres. La investigación policial comenzó en octubre de 2025 cuando la víctima escapó de una vivienda, propiedad de su pareja, situada a las afueras del municipio de Kramfors, donde se cometieron la mayoría de los abusos, según ha informado el medio local Dagens Nyheter.
Tras la huida, la mujer llamó desde el coche al 112, le dijo a la operadora que era prisionera de su propia casa y que el hombre que la retenía había amenazado con hacerle daño tanto a ella como a sus animales. «He sido prisionera en mi propia casa. Ahora me he escapado y no llevo ropa. Me amenaza varias veces por semana con matarme y si lo dejo, lo hará», fue el mensaje que la víctima le trasmitió a la persona que atendió su llamada de socorro, recogida por el periódico sueco Aftonbladet.
El hombre, de 61 años de edad, lleva detenido desde octubre por la denuncia de la mujer, con la que está en trámites de divorcio. El caso ha provocado de manera inevitable comparaciones con el de la francesa Gisèle Pelicot, cuyo esposo fue condenado a 20 años de prisión por haberla ofrecido a medio centenar de personas para que fuera violada mientras estaba drogada entre 2011 y 2020.
El Tribunal de Ångermanland ha condenado al sexagenario por varios delitos: proxenetismo agravado, intento de violación, dos delitos de lesiones y seis de amenazas ilegales. Además, el condenado deberá indemnizar a la víctima con 200.000 coronas suecas (unos 18.370 euros). El juzgado ha considerado que influyó e indujo a su esposa a practicar los actos sexuales y a aceptar clientes para realizar servicios sexuales.
El sexagenario no es el único implicado en este caso. El Tribunal del distrito también ha condenado a 28 de las 29 personas acusadas de comprar los servicios sexuales. A dos de ellos se les ha impuesto penas de cárcel. La causa inicial incluía a cerca de 120 personas sospechosas, pero la mayoría no fueron acusados formalmente, ya que el delito prescribe pasados dos años.
«Fue el hombre el que influyó e indujo a su esposa a realizar actos sexuales consigo misma,transmitirlos por internet, recibir a compradores de servicios e intentar que vecinos y clientes tuvieran sexo con ella», explicó en el comunicado el juez, Johan Ahlberg. En el inmueble se encontraron cámaras de vigilancia en la mayoría de las habitaciones. También se localizaron juguetes sexuales y platos con drogas, que se sospecha que el hombre le proporcionaba a la mujer para mantenerla activa.
El condenado vendió a su esposa en más de 300 ocasiones. Sin embargo, el tribunal ha considerado que no se ha demostrado que su participación fuese involuntaria, sobre todo por las conclusiones que se extraen de las conversaciones citadas y porque ella misma no ha podido aportar su versión sobre los hechos específicos. Por tanto, el sexagenario ha sido absuelto de ocho cargos por violación: en siete de ellos no se ha establecido que la participación de la víctima fuera involuntaria y, en el otro, no se ha determinado qué tipo de acto sexual tuvo lugar.
«En muchos casos, también se ha hecho mediante insistencia prolongada y con un lenguaje desagradable y condescendiente. Sin embargo, no hemos podido demostrar que su participación fuera involuntaria, principalmente a la luz de lo que se desprende de las conversaciones citadas, pero también porque ella misma no ha podido relatar los hechos concretos», ha recogido el magistrado Ahlberg.
Durante el juicio, el hombre había negado las acusaciones y asegurado que sólo había ayudado a su esposa a cumplir su deseo de ser una prostituta de lujo, desempeñando únicamente un rol administrativo. El acusado había sido condenado con anterioridad por maltrato y coerción, entre otros delitos, y cumplió una pena de cárcel de cinco meses, de acuerdo con los citados medios suecos. Al individuo ya se le investigó hace dos años por abusos a su mujer, aunque el caso fue cerrado.
20MINUTOS.ES – Internacional
