Las renovadas tensiones en la guerra en Oriente Próximo disparan el precio del barril de crudo sobre los 90 dólares, idéntico nivel al que se encontraba en junio cuando el banco central subió los tipos por primera vez en tres años para ‘dar caza’ a la inflación Leer Las renovadas tensiones en la guerra en Oriente Próximo disparan el precio del barril de crudo sobre los 90 dólares, idéntico nivel al que se encontraba en junio cuando el banco central subió los tipos por primera vez en tres años para ‘dar caza’ a la inflación Leer
Desde la última reunión del Banco Central Europeo (BCE) el pasado 11 de junio el Viejo Continente ha vivido la primera subida de tipos de interés en tres años, la firma ocho días después de la firma de un principio de acuerdo (MoU, ‘memorandum of understanding‘) entre EEUU e Irán y, de nuevo, la vuelta al conflicto armado el 7 de julio ante la falta de entendimiento, al menos, en el primer plano político. Desde entonces, voces conocedoras de las negociaciones en Oriente Próximo sostienen que, en la segunda línea diplomática, nadie se ha levantado de la mesa y que las conversaciones siguen su curso. El gran cuello de botella sigue estando en el estrecho de Ormuz donde el tráfico continúa paralizado a la espera de que los buques puedan transitar por él sin miedo a ser atacados. La cuestión es que, casi mes y medio después, el petróleo Brent ha vuelto a subir a los 90 dólares por barril, la misma zona donde se encontraba el pasado 11 de junio cuando Christine Lagarde decidió dar un paso al frente al ser el primer banco central en atreverse a subir las tasas oficiales para combatir la inflación generada por la guerra en Irán. Nadie más ha seguido su estela y esto ha obligado a la presidenta del BCE a defender su decisión a cada ocasión que le preguntan.
Casas de análisis y bancos de inversión dan por descontado que el BCE no volverá a subir los tipos de interés otros 25 puntos básicos en su reunión del jueves, pero dejan esa puerta abierta a la sorpresa. La previsión es que sea en septiembre cuando Lagarde decida volver a tocar el precio del dinero, que ha vuelto a estrangular el bolsillo de los hipotecados europeos en un mercado donde las entidades reconocen haber cerrado el grifo del crédito en el segundo trimestre, con condiciones además más duras, y con una demanda desplomada.
«Sin grandes sorpresas en los últimos datos, como la inflación o la actividad de la Eurozona, y los precios energéticos no muy lejos de las últimas previsiones del BCE (el petróleo más bajo y el gas, por encima) no existe un sentido de urgencia para mover los tipos de interés ahora«, sostienen desde Bank of America. Y esta es la clave. La última revisión trimestral de junio -cuando no se conocía ni el principio de acuerdo, que se anunció 24 horas después- apuntaba a un crudo Brent en 97 dólares a finales de año, mientras que estimaba un precio para el gas natural europeo en los 45,6 euros megavatio/hora para el 31 de diciembre. ¿Dónde están los precios hoy? Los futuros del petróleo europeo cotizan sobre los 90 dólares, un 24% por encima de cuando comenzó la guerra el pasado 28 de febrero. El gas holandés está cerca de 60 euros (y cerca de máximos), un 85% por encima ante el cierre del estrecho de Ormuz.
Pero lo que más preocupa al mercado -y a la Administración de EEUU- es el precio de los carburantes, que se ha anclado a máximos y sigue descontando un crudo sobre 100 dólares-. El galón de gasolina, utilizado como referencia en EEUU, cotiza sobre los 3,41 dólares, un 36% por encima del inicio de la guerra; y el heating oil, sobre los 4,08 dólares, que se utiliza como referencia para el diésel cotiza un 60% más caro. «Los precios de los productos refinados, como el diesel y la gasolina, cuentan una historia muy diferente» sobre lo que descuenta, en realidad, el mercado, señalan desde Société Générale en declaraciones recogidas por EuroNext.
Este mismo jueves está previsto que el Pleno del Congreso en España decida en sesión extraordinaria sobre el nuevo decreto ley que recoge, entre otros, la ampliación del alivio fiscal a los carburantes para los hogares, que expiró el pasado mes de junio y dejó sin efecto un IVA reducido del 10%, lo que se ha notado ya en el coste de llenar el depósito a lo que se ha sumado la ‘operación salida’ de vacaciones.
«El petróleo vuelve a llevar la voz cantante», sostienen los analistas de ING. «Una subida de tipos de interés en septiembre está totalmente descontada por el mercado y, a menos que los precios del petróleo bajen antes de esa reunión [prevista para los días 9 y 10 de septiembre], dudamos de que el mercado cambie de idea. Incluso si el BCE decidiera subir tipos esta semana y tornar a un tono mucho más hawkish, dudamos que el recorrido de los tipos vaya mucho más allá» teniendo en cuenta que las tasas reales en el mercado, esto es, cómo ha impactado la decisión de junio sobre las rentabilidades de la deuda, ya están en niveles mucho más elevados.
En un reciente estudio publicado por el BCE en el mes de abril, el organismo analiza el impacto de las dos grandes crisis del petróleo vividas en Europa: la guerra del Golfo y la invasión rusa de Ucrania, además del conflicto actual en Oriente Próximo. Una de las principales conclusiones es que el impacto real sobre la economía de la zona euro es cada vez menor desde la década de 1990. «Un shock de oferta de crudo con precios al alza un 10% provoca un recorte del PIB comunitario cercano al 0,2-0,3 puntos porcentuales los siguientes tres años», afirma el BCE en su nota. Afecta, además, al consumo privado, de media algo menos de 0,2 puntos el primer año pero, sobre todo, a la inversión, con el mayor impacto a partir del año 2, cuando caería cerca de 0,6 puntos. En el lado de la economía real, lo que sí ha confirmado el BCE son unas condiciones más duras de acceso al crédito para los ciudadanos, al tiempo que la demanda por parte de empresas y de hogares en busca de una hipoteca se desplomó ante el mayor coste de los préstamos ante el alza de tipos y con precios de la vivienda disparados.
Los tipos de interés en la Eurozona volvieron a subir el pasado mes de junio después de un año en el que la decisión del BCE había sido la de mantenerlos estables. El nuevo ciclo de alzas que descuentan los analistas vino motivado a raíz de la guerra iniciada por EEUU contra Irán el pasado 28 de febrero ante el impacto que el cierre del estrecho de Ormuz ha tenido sobre los precios de la zona euro. La nueva caída del IPC comunitario vista en junio, hasta el 2,8% de crecimiento, sitúa al nivel de precios ya por debajo de las previsiones que el BCE revisó al alza para 2026 y que la situaban en el 3% en diciembre. El mercado descuenta una próxima subida de tipos para la reunión de septiembre, cuando las tres referencias podrían volver a repuntar otros 25 puntos básicos llevando a la facilidad de depósito hasta el 2,5% y al principal de financiación, al 2,65%, en máximos de marzo de 2025.
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