Frente al «mandato claro» que busca el PP, Vox mira a quienes quieren «un cambio más contundente» Leer Frente al «mandato claro» que busca el PP, Vox mira a quienes quieren «un cambio más contundente» Leer
Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal libran una pugna silenciosa por un electorado compartido. Hay ahora mismo más de 1,5 millones de votantes que se están moviendo de uno a otro: 1,3 millones cambian al PP por Vox, mientras que 200.000 recorren el camino inverso, según la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO. Y, pese a que ambos líderes han arrancado el camino a las urnas bajo una tregua implícita entre Génova y Bambú, lejos del choque en canal que protagonizaron en las campañas electorales autonómicas de principios de año, ambos han empezado también a deslizar argumentos para diferenciarse. Y, sobre todo, a defender ante ese potencial electorado compartido la pertinencia de que uno u otro tenga mayor peso en la ecuación de la derecha.
Ayer por la mañana coincidió que ambos quisieron lanzar ese mensaje casi a la par. A primera hora, en un desayuno informativo organizado por Europa Press, Feijóo pidió «un mandato claro para hacer posible la reconstrucción nacional que el país necesita». Y Abascal, minutos después, pidió el «respaldo de los españoles que quieran un cambio más contundente». «No simplemente que hablemos de gestión, sino un cambio de rumbo político», expuso en una entrevista en Telecinco, después de días en los que el líder popular ha situado la «gestión» como principal virtud de su formación.
Ambos ahondaron en este llamamiento velado a tener mayor papel en la suma de la derecha. «Un mandato claro es aquel en el que el presidente tiene un grupo parlamentario en las dos cámaras que respalda al Gobierno», definió Feijóo, y lo contrapuso a un escenario en el que el jefe del Ejecutivo tiene que llegar a consensos constantemente: «Lo otro es la componenda permanente, la discusión, el acuerdo in extremis«. Y Abascal, sin necesariamente haber escuchado al popular, rebatió sin embargo ese argumento. Remitiéndose al ejemplo que ofrecen los gobiernos de coalición ya sellados en cuatro comunidades, el líder de Vox dijo no estar del todo «satisfecho» con las medidas allí impulsadas, y así se dirigió a su potencial electorado: «Si nos dan un mayor respaldo, cambiarán más cosas».
La pugna, aunque poco explícita, quedó así patente. Y no solo en lo relativo al llamamiento al apoyo ciudadano para imponerse en la ecuación de la derecha, sino también en las diferencias que ayer ambos líderes pusieron de manifiesto, y que pueden inclinar el voto de uno a otro.
«Yo creo que la mayor parte de la gente quiere cosas drásticas», expuso Abascal para defender sus posiciones más polémicas, aquellas en las que PP y Vox aún encuentran discrepancias. Por ejemplo, el dirigente de la derecha dura abogó por «hacer un drástico recorte de todo aquello que los españoles no deberían pagar», entre lo que incluyó el «gasto ideológico» y las aportaciones públicas a sindicatos, patronal, partidos políticos y «asociaciones subvencionadas». Pese a que PP y Vox ya han pactado en cuatro comunidades reducir a la mitad las aportaciones públicas a los agentes sociales y empresariales, es uno de los puntos donde la comunión entre ambas derechas no termina de ser total -Feijóo ayer pidió a los sindicatos que desconvoquen la huelga general, pero en tono conciliador dijo «no querer abrir ningún frente» con ellos por ese motivo-.
Y tampoco en la reducción del «gasto ideológico» se dan la mano del todo las dos derechas. El líder de Vox cuestionó los fondos públicos que se destinan a «políticas climáticas, verdes, de género…» y, si bien las primeras sí han sido objeto de rechazo por ambos partidos, el PP no comparte al cien por cien su postura sobre cuestiones de igualdad, y en los pactos entre ambos apenas se abordó el tema. De hecho, ayer mismo Feijóo aseguró en una entrevista en La Sexta que no va a cambiar la ley de violencia de género ni la ley del aborto, aunque sí fijará el «conocimiento previo» de los padres para la interrupción voluntaria del embarazo de mujeres de 16 y 17 años.
En lo que sí parecen estar convergiendo las posturas de las dos derechas es en materia migratoria. «Feijóo y el PP llevan un tiempo cambiando de posición en materia de inmigración. Yo no me voy a enfadar porque se acerque más a las posiciones de Vox», dijo Abascal, defendiendo que estas son, a su juicio, «las posiciones razonables y de sentido común». Las dos derechas tienen ahora tesis más cercanas en materia de nacionalizaciones y de cómo gestionar la inmigración irregular, aunque Vox sigue marcando territorio elevando el tono. Que «no hace falta más gente en España en este momento» es su consigna en esta precampaña.
El endurecimiento de la postura migratoria que ha perfilado el PP en los últimos meses va de la mano de la normalización que ha hecho de la relación con Vox. Y Abascal, ayer, celebró ese cambio, pues considera que ha desactivado los intentos de Pedro Sánchez de usar el miedo a su partido en campaña. «Ahora no tiene la ayuda del PP en aquel miedo. Y en el año 2023 sí la tuvo», expuso ayer el dirigente.
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