El comprador, la compañía estatal de hidrocarburos de Indonesia, ya ha mostrado interés en mantener a parte de la plantilla Leer El comprador, la compañía estatal de hidrocarburos de Indonesia, ya ha mostrado interés en mantener a parte de la plantilla Leer
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Hace casi cuatro décadas, en 1987, la Compañía Española de Petróleos, más conocida como Cepsa, aterrizaba en Argelia, uno de los grandes productores de hidrocarburos del mundo. Ayer, la energética que en 2024 se rebautizó como Moeve anunció la venta de todos sus yacimientos en el país magrebí. La operación supone un hito en su apuesta verde y la convierte, según la propia empresa, en la primera de entre sus iguales europeas en abandonar por completo la exploración y producción (E&P o upstream, en la jerga del sector).
La venta, anunciada ayer, contempla el traspaso a Pertamina, la compañía estatal de hidrocarburos de Indonesia, de la participación de Moeve en tres yacimientos de la cuenca argelina de Berkine: Rhourde el Khrouf (RKF), Bir el Msana (BMS) y Ourhoud (ORD). El acuerdo con Pertamina se ha cerrado solo después de que la argelina Sonatrach, accionista mayoritario de estos pozos, renunciase al derecho de tanteo, es decir, a su preferencia para adquirir la participación de Moeve en dichos activos.
La noticia no ha sorprendido a los cerca de cien empleados de Moeve que dependen del negocio argelino, la mayoría desplegados en pleno desierto. Hace varios meses, todos tuvieron que firmar un contrato de confidencialidad respecto a una operación que lleva tiempo gestándose. Además, desinvertir en upstream estaba entre los objetivos que Moeve se había marcado para el presente ejercicio… y Argelia era lo único que quedaba en la cartera
Pero hay inquietud. Primero, porque contaban con una venta «pozo por poco», no de los tres yacimientos en bloque. Segundo, porque tienen apenas una semana para organizar un comité negociador que deberá acordar las condiciones del ERE antes del próximo 12 de diciembre, momento en que la compañía espera cerrar el capítulo argelino.
Ayer mismo, Moeve puso en marcha un expediente de regulación de empleo (ERE) para la plantilla que mantiene en Argelia. «Tenemos una semana para preparar un equipo de negociación y, a partir del 12 de noviembre, un mes para llegar a un acuerdo sobre las condiciones de salida», explican. Los empleados ya habrían contactado con el despacho Navarro Asociados para recibir asesoramiento legal. La empresa, por su parte,espera cerrar este capítulo antes de que termine el año.
Entre los trabajadores existe la convicción de que hay margen para negociar salidas en buenas condiciones. Primero por los resultados récord que está registrando Moeve este año. Segundo, porque Pertamina ya ha trasladado su interés en mantener, al menos, a una parte de la plantilla y ya está analizando algunos de sus currículum. «Podría ser temporal, hasta que aprendan el funcionamiento de los pozos y puedan traerse a sus propios equipos. Si el acuerdo de ERE descarrila, la operación peligra porque los yacimientos pararian y no sería fácil reactivarlos», avisan fuentes de la plantilla.
En estos meses, Moeve ha promovido la recolocación de parte de estos trabajadores, trasladando cuestionarios para saber quién estaba interesado en recolocarse en Madrid o en otras divisiones de la energética, como el refino o el hidrógeno. Algunos dieron el paso. Otros se quedaron.
Argelia fue durante años el corazón del negocio de exploración y producción de Moeve. Los campos que operaba con Sonatrach superaban los 130.000 barriles diarios brutos y el país llegó a representar casi el 70% de la actividad de upstream de la energética española. La compañía asegura que, a diferencia de otras geografías donde ha traspasado sus yacimientos, el país magrebí tiene los mimbres para desarrollar proyectos que encajen en su futuro verde. Sobre el terreno, los trabajadores lamentan una decisión que deja a Moeve más expuesta a las decisiones de proveedores extranjeros.
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