
Lamine Yamal vislumbra su futuro en el callejón del 10. Es decir, conectado con todo el equipo, buscando opciones de pase a su izquierda y a su derecha, más difícil de detectar para sus marcadores. “En el único sitio donde no te pueden defender tres es en el medio. Hay mucha gente. Con el paso del tiempo acabaré ahí, porque en banda es muy fácil defender con tres, pero en el medio no pueden defenderme”, analiza el 19 de la selección española. Ocurre que, mientras aguarda a que De la Fuente, en la Roja, y Hansi Flick, en el Barcelona, se decidan a reubicar a Lamine Yamal por el centro, hay que encontrarle una pareja con la que asociarse en la banda derecha. En la selección estaba clara, Carvajal; también en el Barcelona, Koundé. El problema es que Carvajal ya no anda por la Roja y Koundé anda extraviado cuando se viste de azulgrana.
De la Fuente ha alternado a Pedro Porro y a Llorente como compañeros del 19
Lamine Yamal vislumbra su futuro en el callejón del 10. Es decir, conectado con todo el equipo, buscando opciones de pase a su izquierda y a su derecha, más difícil de detectar para sus marcadores. “En el único sitio donde no te pueden defender tres es en el medio. Hay mucha gente. Con el paso del tiempo acabaré ahí, porque en banda es muy fácil defender con tres, pero en el medio no pueden defenderme”, analiza el 19 de la selección española. Ocurre que, mientras aguarda a que De la Fuente, en la Roja, y Hansi Flick, en el Barcelona, se decidan a reubicar a Lamine Yamal por el centro, hay que encontrarle una pareja con la que asociarse en la banda derecha. En la selección estaba clara, Carvajal; también en el Barcelona, Koundé. El problema es que Carvajal ya no anda por la Roja y Koundé anda extraviado cuando se viste de azulgrana.
En el Barcelona, la pasada campaña Eric García emergió como una de las mejores parejas de Lamine Yamal. Tan capaz de interpretar sus movimientos en ataque como de cubrirle las espaldas cuando anda más perezoso en defensa. Sin embargo, De la Fuente no contempla a Eric como lateral. Para esa posición tiene señalados a un especialista como Pedro Porro y a un todoterreno como Marcos Llorente.
“El Atlético no tiene nada que ver con la selección. Son dos ideas diferentes y dos maneras distintas de atacar”, interviene Llorente. Y, acto seguido, habla de su conexión con Lamine Yamal: “Poco a poco nos vamos conociendo. Él no necesita mucha ayuda y, a veces, es peor porque le llevas un jugador más. Es el que marca las diferencias y hay momentos en los que hay que doblar y otros en los que no. A veces, en esa búsqueda de lo que sea mejor para él, porque es el que marca las diferencias, no hay que hacer demasiado”.
Porro, por su parte, reflexiona sobre una conexión que trasciende la línea de cal. De hecho, no es extraño ver a Lamine Yamal bromear con el lateral, uno más en el grupo que forman el extremo catalán junto a Nico Williams y Víctor Muñoz. “Nos entendemos muy bien. Tenemos química dentro del campo y cada partido que jugamos juntos refuerza esa conexión. Con el paso del tiempo nos conocemos mejor y eso se nota en el juego”, explica el lateral del Tottenham.
Los datos reflejan una relación especialmente asociativa entre Porro y Lamine Yamal. Ambos coincidieron durante 45 minutos ante Arabia Saudí y exhibieron una dinámica de apoyos y permutas constantes. Porro realizó 33 desmarques para ofrecerse como línea de pase y recibió 13 veces, mientras que Lamine hizo 30 ofrecimientos y recibió 14. Además, los movimientos del lateral hacia fuera encontraron respuesta en las apariciones del extremo tanto por dentro como por fuera, una muestra de su entendimiento en el carril derecho.
“Jugar con Lamine no me condiciona; al contrario, es un privilegio compartir banda con un futbolista de su talento”, destaca Porro. La conexión entre Llorente y Lamine frente a Uruguay fue distinta. En los 76 minutos que convivieron sobre el césped, el rojiblanco acumuló 29 movimientos para ofrecerse y completó 13 rupturas de línea, mientras que Lamine Yamal recibió 15 veces tras desmarcarse y firmó 16 progresiones y 16 regates. Menos asociación directa y más complementariedad: Llorente ayudó a avanzar la jugada y Lamine apareció después para acelerarla.
“Con Lamine comparto opiniones y le pregunto qué necesita. Incluso durante el partido se habla. Cuanta más comunicación haya, mejor irá todo”, resume el jugador del Atlético de Madrid.
Un partido para Porro. Otro para Llorente. Distintos caminos hacia un mismo destino: encontrar a Lamine Yamal.
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