Los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer, pioneros en la tecnología de nueva generación para la secuenciación de ADN, han sido elegidos Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026. En el año 2000, secuenciar un genoma humano llevaba más de diez años y costaba más de mil millones de dólares. Ahora, gracias a su aportación, se puede conseguir en cuestión de horas y cuesta menos de mil dólares, lo que significa que se secuencian millones de genomas cada año.
Reciben el galardón de investigación por una tecnología que ha sido clave para entender en tiempo real cómo funcionan brotes como el del hantavirus o la covid
Los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer, pioneros en la tecnología de nueva generación para la secuenciación de ADN, han sido elegidos Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026. En el año 2000, secuenciar un genoma humano llevaba más de diez años y costaba más de mil millones de dólares. Ahora, gracias a su aportación, se puede conseguir en cuestión de horas y cuesta menos de mil dólares, lo que significa que se secuencian millones de genomas cada año.
Esta tecnología, también conocida como secuenciación de ADN de nueva generación, permite leer con relativa facilidad el libro de instrucciones de cualquier ser vivo. Incluso de las entidades en el límite de la vida, como los virus. Es lo que se ha demostrado estos días con la crisis del hantavirus. Distintos equipos de científicos han sido capaces de secuenciar sus genes y confirmar la cepa, la ausencia de mutaciones destacables o el contagio humano. Han podido comprender el brote mientras se estaba produciendo, ofreciendo información valiosa en un momento clave. Esta tecnología también desempeñó un papel fundamental durante la pandemia de covid, permitiendo identificar nuevas variantes en el momento en el que se formaban. Y transformó la comprensión del cáncer al permitir tratamientos dirigidos mediante la identificación de mutaciones genéticas clave.
Estos ejemplos concretos explican muy bien cómo esta técnica de secuenciación, mucho más rápida, ha cambiado la forma de entender la evolución de las enfermedades, casi en tiempo real. Permite leer el manual de instrucciones de un virus o una enfermedad en el momento en el que está atacando, no a posteriori, como sucedía hace unos años. Y hace que se pueda modificar la estrategia de defensa.
Su innovador enfoque revolucionó el ADN mediante la paralelización. Esto significa que, en lugar de analizar una molécula de ADN a la vez, se fragmentan las bases del genoma de un ser vivo en muchos fragmentos pequeños, lo que permite la secuenciación simultánea de millones de fragmentos y acelera la determinación de la secuencia. “Estas tecnologías se han convertido en el método de secuenciación genética más utilizado en el mundo y han revolucionado la investigación en biología celular, biomedicina, medicina forense y ecología”, explican los responsables del galardón en su página web.
Además, este método ha abierto campos de investigación nuevos, como el estudio del microbioma humano, y tiene un número creciente de aplicaciones en la práctica clínica en patologías infecciosas, cáncer y enfermedades raras.
Cada Premio Princesa de Asturias está dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan Miró. Las deliberaciones para decidir este galardón comenzaron este martes en Oviedo, con un jurado presidido por Pedro Miguel Echenique Landiríbar. Al premio optaban 56 candidaturas de 24 nacionalidades distintas.
En 2022, estos tres científicos ya ganaron el Breakthrough Science, uno de los galardones científicos más importantes y mejor dotados económicamente del mundo. Y en 2024, el Novo Nordisk Prize, que entrega la farmacéutica del mismo nombre. “Puede que suene un poco cursi, pero la mayor recompensa es ver la tecnología en acción y saber que realmente ha salvado vidas”, comentó entonces Klenerman. “Recibir este reconocimiento es maravilloso. Shankar y yo tuvimos la suerte de iniciar todo el proceso, pero, en mi opinión, el premio representa el reconocimiento a una tecnología a la que contribuyeron muchísimas personas”. Klenerman y Balasubramanian son profesores en la Universidad de Cambridge y llevan trabajando juntos desde los años noventa.
En Cambridge, la ciencia se hace no solo en el laboratorio, sino en el pub. Fue en The Eagle donde Francis Crick anunció a los clientes del almuerzo el 28 de febrero de 1953 que él y James Watson habían “descubierto el secreto de la vida”, es decir, la estructura del ADN. Y fue en otro pub situado a menos de dos kilómetros, el Panton Arms, donde Klenerman y Balasubramanian esbozaron las ideas que darían forma a la nueva tecnología de secuenciación de ADN. Balasubramanian solía proponer reunirse en el pub porque su despacho era demasiado pequeño. “Le dije al propietario que algún día lo haría muy famoso. Y que si lo conseguía, ¡tendría cervezas gratis de por vida!“, explicó a la prensa.
La importancia de aquellas cumbres cerveceras quedó finalmente patente en 2008, cuando los clientes habituales del Panton Arms figuraron entre los 100 autores de un artículo publicado en Natureque describía la secuenciación del primer genoma utilizando su tecnología de secuenciación. La perfección de esa técnica, gracias a aportaciones como la del biofísico francés Pascal Mayer, ha terminado de granjearles fama internacional, los mejores premios científicos del mundo, a los que ahora se suma el Princesa de Asturias. Es más que probable que también hayan ganado cerveza gratis de por vida en el Panton Arms pub.
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