Fundación Ibercaja reúne a los grandes nombres del arte urbano internacional en la exposición El arte que no pidió permiso, que se puede ver en el Patio de la Infanta de Zaragoza, hasta el 10 de enero.
La muestra es la primera de estas características y dimensiones que se organiza en Zaragoza y reúne cerca de medio centenar de obras e instalaciones de artistas que han transformado el arte contemporáneo desde el espacio público.
Banksy, Keith Haring, Blek le Rat, SEEN, Lady Pink, Vhils, Felipe Pantone, Boa Mistura, Javier Calleja y Dulk figuran entre los 28 creadores presentes en la exposición, procedentes de cinco países diferentes
La exposición se ha organizado con motivo del 150 aniversario de Fundación Ibercaja y propone un recorrido por más de medio siglo de evolución artística, desde los pioneros del grafiti neoyorquino hasta las nuevas formas de creación urbana.
Durante décadas los artistas ahora expuesto al público ocuparon muros, trenes, persianas, fachadas y espacios que nunca fueron concebidos para exhibir arte. Lo hicieron sin pedir permiso, creando nuevos lenguajes visuales que transformaron la manera de mirar la ciudad.
Hoy, muchas de aquellas obras y de sus creadores forman parte de los principales museos y colecciones internacionales.
La muestra reúne 47 piezas entre pinturas, esculturas, instalaciones, fotografías, obra gráfica e intervenciones realizadas por creadores internacionales y nacionales que comparten una misma actitud: ampliar los límites tradicionales del arte y convertir el espacio público en un lugar de expresión, experimentación y libertad creativa.
Además de presentar algunas de las obras más representativas del arte urbano contemporáneo, la exposición propone una reflexión sobre la evolución de unos lenguajes artísticos nacidos fuera de los circuitos convencionales. El itinerario aborda cuestiones que han acompañado a estas prácticas desde sus orígenes, como la relación entre espacio público e institución, la conservación de obras concebidas en muchos casos para desaparecer, el diálogo entre anonimato y autoría o la construcción de la memoria visual de la ciudad.
Esta actividad permite descubrir cómo el grafiti surgido en los trenes de Nueva York durante los años setenta evolucionó hasta convertirse en un fenómeno cultural global. A través de diferentes generaciones, técnicas y formatos, la muestra aborda la transición desde las primeras firmas y composiciones sobre vagones hasta el muralismo contemporáneo, el arte conceptual, el stencil, la fotografía documental, la escultura y las propuestas que dialogan con la tecnología y los nuevos lenguajes visuales.
La exposición cuenta también con la presencia de Henry Chalfant, considerado uno de los grandes documentalistas del grafiti neoyorquino. Sus imágenes resultaron fundamentales para preservar la memoria de numerosas intervenciones urbanas desaparecidas y permiten comprender la importancia que la fotografía ha tenido en la conservación y difusión de este movimiento artístico.
Asimismo, algunas de las obras reunidas mantienen una estrecha relación material con el propio entorno urbano. Es el caso de Vhils, cuyas creaciones incorporan elementos y capas visuales procedentes de la ciudad, y de propuestas que utilizan fotografías, vídeos, objetos y documentos para reconstruir intervenciones realizadas originalmente en el espacio público.
El propio título de la exposición, El arte que no pidió permiso, hace referencia tanto a las intervenciones realizadas fuera de los circuitos convencionales como a la capacidad del arte para explorar nuevos soportes y espacios y relacionarse con el público de una forma diferente.
Supone además la primera gran muestra temporal que acoge el Patio de la Infanta tras casi dos años de exhibición de Goya. Interludio y refuerza su apuesta por acercar, en este caso, el arte y la cultura contemporánea en el año en que la entidad celebra su 150 aniversario.
La exposición se enmarca dentro del 150 aniversario de la entidad y propone medio siglo de evolución artística.
Fundación Ibercaja reúne a los grandes nombres del arte urbano internacional en la exposición El arte que no pidió permiso, que se puede ver en el Patio de la Infanta de Zaragoza, hasta el 10 de enero.
La muestra es la primera de estas características y dimensiones que se organiza en Zaragoza y reúne cerca de medio centenar de obras e instalaciones de artistas que han transformado el arte contemporáneo desde el espacio público.
Banksy, Keith Haring, Blek le Rat, SEEN, Lady Pink, Vhils, Felipe Pantone, Boa Mistura, Javier Calleja y Dulk figuran entre los 28 creadores presentes en la exposición, procedentes de cinco países diferentes
La exposición se ha organizado con motivo del 150 aniversario de Fundación Ibercaja y propone un recorrido por más de medio siglo de evolución artística, desde los pioneros del grafiti neoyorquino hasta las nuevas formas de creación urbana.
Durante décadas los artistas ahora expuesto al público ocuparon muros, trenes, persianas, fachadas y espacios que nunca fueron concebidos para exhibir arte. Lo hicieron sin pedir permiso, creando nuevos lenguajes visuales que transformaron la manera de mirar la ciudad.
Hoy, muchas de aquellas obras y de sus creadores forman parte de los principales museos y colecciones internacionales.
La muestra reúne 47 piezas entre pinturas, esculturas, instalaciones, fotografías, obra gráfica e intervenciones realizadas por creadores internacionales y nacionales que comparten una misma actitud: ampliar los límites tradicionales del arte y convertir el espacio público en un lugar de expresión, experimentación y libertad creativa.
Además de presentar algunas de las obras más representativas del arte urbano contemporáneo, la exposición propone una reflexión sobre la evolución de unos lenguajes artísticos nacidos fuera de los circuitos convencionales. El itinerario aborda cuestiones que han acompañado a estas prácticas desde sus orígenes, como la relación entre espacio público e institución, la conservación de obras concebidas en muchos casos para desaparecer, el diálogo entre anonimato y autoría o la construcción de la memoria visual de la ciudad.
Esta actividad permite descubrir cómo el grafiti surgido en los trenes de Nueva York durante los años setenta evolucionó hasta convertirse en un fenómeno cultural global. A través de diferentes generaciones, técnicas y formatos, la muestra aborda la transición desde las primeras firmas y composiciones sobre vagones hasta el muralismo contemporáneo, el arte conceptual, el stencil, la fotografía documental, la escultura y las propuestas que dialogan con la tecnología y los nuevos lenguajes visuales.
La exposición cuenta también con la presencia de Henry Chalfant, considerado uno de los grandes documentalistas del grafiti neoyorquino. Sus imágenes resultaron fundamentales para preservar la memoria de numerosas intervenciones urbanas desaparecidas y permiten comprender la importancia que la fotografía ha tenido en la conservación y difusión de este movimiento artístico.
Asimismo, algunas de las obras reunidas mantienen una estrecha relación material con el propio entorno urbano. Es el caso de Vhils, cuyas creaciones incorporan elementos y capas visuales procedentes de la ciudad, y de propuestas que utilizan fotografías, vídeos, objetos y documentos para reconstruir intervenciones realizadas originalmente en el espacio público.
El propio título de la exposición, El arte que no pidió permiso, hace referencia tanto a las intervenciones realizadas fuera de los circuitos convencionales como a la capacidad del arte para explorar nuevos soportes y espacios y relacionarse con el público de una forma diferente.
Supone además la primera gran muestra temporal que acoge el Patio de la Infanta tras casi dos años de exhibición de Goya. Interludio y refuerza su apuesta por acercar, en este caso, el arte y la cultura contemporánea en el año en que la entidad celebra su 150 aniversario.
20MINUTOS.ES – Cultura
