Después de publicar una imagen en la que declaraba el estrecho de Ormuz como «nuevo territorio» de Estados Unidos, Donald Trump dice que no hay conversaciones «en curso ni programadas» con Irán para poner fin a la guerra. El 28 de agosto se cumplirán 6 meses de la serie de bombardeos aéreos sobre ciudades iraníes llevados a cabo por sorpresa por EEUU e Israel. El presidente estadounidense se enfrenta a las críticas porque la guerra no acaba y las elecciones de medio mandato son en noviembre.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, le prometió a Trump que la guerra contra Irán sería rápida: apenas unas semanas. Para garantizarse esa victoria, EEUU trasladó a Oriente Medio armas y equipos de otras regiones. Pero la cosa va para seis meses. Pero esta semana, el Pentágono anunció un contrato de casi 20.000 millones para acelerar la producción de misiles Tomahawk para hacer frente a amenazas modernas, aunque las informaciones de los últimos meses apuntan a que el Gobierno estadounidense se está quedando sin misiles por la guerra con Irán.
El conflicto, en concreto, ha entrado en una fase casi dormida, con ocasionales tandas de disparos y muchas declaraciones por ambas partes, pero no acaba. Y lo que es peor para la Casa Blanca, puede haber dejado un agujero en el bolsillo del arsenal del presidente Trump. Según altos funcionarios que cita The New York Times, el conflicto ha desviado suministros de Asia y Europa y agotado las reservas de armas de EEUU a niveles preocupantes.
Estos funcionarios estadounidenses advierten que la guerra contra Irán está agotando las reservas de armas necesarias para hacer frente a otras amenazas. La presión podría limitar la capacidad de EEUU para responder a las amenazas de China y Rusia. Lo que aseguran es que ya antes de la presente campaña habían advertido a Trump de que los arsenales estaban bajo presión.
En reuniones previas a la guerra, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, informó al presidente sobre los riesgos de recurrir a las reservas agotadas, según dos funcionarios con conocimiento de las conversaciones. Aun así, Trump decidió seguir adelante, convencido de que la guerra terminaría rápidamente como le prometió Hegseth, basándose seguramente en los informes de la inteligencia de Israel.
Hace diez días, el medio RadarOnline adelantó que la guerra con Irán había obligado al Pentágono a trasladar aeronaves, interceptores y equipos de Europa y el Indo-Pacífico a Oriente Medio. Una fuente de defensa de alto rango afirmó que cada interceptor utilizado en Irán reduce la disponibilidad en otros lugares. Los funcionarios también señalaron que los rivales podrían percibir la presión y aprovecharla.
Las principales preocupaciones de EEUU son, claro, China y Rusia. Según fuentes oficiales, Pekín y Moscú están monitoreando las reservas de armas estadounidenses en sus presupuestos, a través de anuncios de contratistas, satélites y otros canales de inteligencia.
Un informe de marzo citado por The Washington Post señalaba que sólo durante el primer mes de operaciones contra Irán los estadounidenses dispararon más de 850 misiles de crucero Tomahawk. Algunas estimaciones han colocado el inventario de estos misiles de la Marina en entre 3.000 y 4.500 misiles, lo que sugiere que hasta una cuarta parte de la reserva puede haber sido utilizada.
El ejército estadounidense había agotado aproximadamente el 80% de su inventario de interceptores de THAAD y aproximadamente la mitad de sus interceptores Patriot durante el conflicto, según informó CNN News el 4 de agosto. Se estima que EEUU ha utilizado más de 1.500 interceptores Patriot y que quedan menos de 1.700.
El Pentágono podría tardar más de dos años en reponer esos misiles Patriot utilizados contra Irán. Según el analista de defensa Todd Harrison, una guerra más prolongada podría agravar el problema de municiones de Washington y exponer una mayor vulnerabilidad, recoge el NYT.
Crisis entre la Casa Blanca y el Pentágono
Cuando se ha preguntado por el asunto, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha rechazado las informaciones, asegurando que EEUU tiene «potencia de fuego más que suficiente» para cualquier operación que ordene Trump. «Nuestras empresas de defensa están fabricando más municiones que nunca, al tiempo que expanden rápidamente sus plantas y equipos a niveles récord», ha declarado Leavitt.
El presidente se habría mostrado furioso por las noticias sobre esta crisis de munición y habría ordenado investigar las posibles filtraciones en todo su gobierno. En privado, cuentan medios estadounidenses, habría comentado que cualquier mención de la crisis demuestra debilidad ante los enemigos del país.
Sin embargo, todo indica que la reducción de los arsenales de misiles ha abierto una crisis entre el gabinete de Trump y el Pentágono. Las partes, claro, lo niegan. Sean Parnell, portavoz principal del Pentágono, afirmó que los informes sobre escasez de armas son falsos y añadió que Estados Unidos cuenta con «todo lo necesario para atacar en el momento y lugar que el presidente elija».
Ucrania sufre la guerra de Trump
Pero la escasez es real. Lo saben bien en Kiev, la capital de Ucrania, que está sintiendo el impacto más inmediato de la falta de munición. El presidente Volodímir Zelenski declaró a principios de agosto que el número de misiles de defensa aérea que los aliados occidentales suministran a su país se había reducido a la tercera parte este año en comparación con 2025. El Kremlin lo sabe y se está cebando con la capital ucraniana.
Pero eso, dice Trump, es culpa de Joe Biden. El actual presidente ha atribuido la escasez de armas al apoyo a Ucrania bajo el mandato del demócrata. Al ser preguntado sobre la solicitud de Zelenski de más misiles, Trump respondió: «Nosotros también queremos misiles».
EEUU acelera la producción de misiles Tomahawk
Para reconstruir las reservas agotadas, la Marina de EEUU ha otorgado a Raytheon un contrato de casi 23.000 millones de dólares, según anunciaba la empresa esta semana. El contrato de siete años está pensado para aumentar la producción anual de misiles Tomahawk a más de 21.000, un enorme aumento respecto a los aproximadamente 60 misiles producidos anualmente en años anteriores. Durante la primera mitad de 2026, la filial de RTX ha entregado tres veces más misiles Tomahawk que durante el mismo período de 2025.
El acuerdo es parte de la iniciativa del Pentágono del Arsenal of Freedom, que utiliza contratos a largo plazo y una demanda predecible para alentar a las empresas de defensa a invertir en capacidad de fabricación, instalaciones, tecnología, trabajadores calificados y cadenas de suministro. Washington busca formas adicionales de expandir rápidamente su arsenal de misiles.
La estrategia más amplia se centra en los contratos a largo plazo que pueden reponer rápidamente las reservas militares al tiempo que aumentan la producción general de armas. Y así, el Departamento de Guerra de EEUU está manteniendo conversaciones con nuevas compañías de defensa sobre la producción en masa de misiles de crucero de bajo costo.
El conflicto ha desviado suministros de Asia y Europa y agotado las reservas de armas de EEUU a niveles preocupantes.
Después de publicar una imagen en la que declaraba el estrecho de Ormuz como «nuevo territorio» de Estados Unidos, Donald Trump dice que no hay conversaciones «en curso ni programadas» con Irán para poner fin a la guerra. El 28 de agosto se cumplirán 6 meses de la serie de bombardeos aéreos sobre ciudades iraníes llevados a cabo por sorpresa por EEUU e Israel. El presidente estadounidense se enfrenta a las críticas porque la guerra no acaba y las elecciones de medio mandato son en noviembre.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, le prometió a Trump que la guerra contra Irán sería rápida: apenas unas semanas. Para garantizarse esa victoria, EEUU trasladó a Oriente Medio armas y equipos de otras regiones. Pero la cosa va para seis meses. Pero esta semana, el Pentágono anunció un contrato de casi 20.000 millones para acelerar la producción de misiles Tomahawk para hacer frente a amenazas modernas, aunque las informaciones de los últimos meses apuntan a que el Gobierno estadounidense se está quedando sin misiles por la guerra con Irán.
El conflicto, en concreto, ha entrado en una fase casi dormida, con ocasionales tandas de disparos y muchas declaraciones por ambas partes, pero no acaba. Y lo que es peor para la Casa Blanca, puede haber dejado un agujero en el bolsillo del arsenal del presidente Trump. Según altos funcionarios que cita The New York Times, el conflicto ha desviado suministros de Asia y Europa y agotado las reservas de armas de EEUU a niveles preocupantes.
Estos funcionarios estadounidenses advierten que la guerra contra Irán está agotando las reservas de armas necesarias para hacer frente a otras amenazas. La presión podría limitar la capacidad de EEUU para responder a las amenazas de China y Rusia. Lo que aseguran es que ya antes de la presente campaña habían advertido a Trump de que los arsenales estaban bajo presión.
En reuniones previas a la guerra, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, informó al presidente sobre los riesgos de recurrir a las reservas agotadas, según dos funcionarios con conocimiento de las conversaciones. Aun así, Trump decidió seguir adelante, convencido de que la guerra terminaría rápidamente como le prometió Hegseth, basándose seguramente en los informes de la inteligencia de Israel.
Hace diez días, el medio RadarOnline adelantó que la guerra con Irán había obligado al Pentágono a trasladar aeronaves, interceptores y equipos de Europa y el Indo-Pacífico a Oriente Medio. Una fuente de defensa de alto rango afirmó que cada interceptor utilizado en Irán reduce la disponibilidad en otros lugares. Los funcionarios también señalaron que los rivales podrían percibir la presión y aprovecharla.

Las principales preocupaciones de EEUU son, claro, China y Rusia. Según fuentes oficiales, Pekín y Moscú están monitoreando las reservas de armas estadounidenses en sus presupuestos, a través de anuncios de contratistas, satélites y otros canales de inteligencia.
Un informe de marzo citado por The Washington Post señalaba que sólo durante el primer mes de operaciones contra Irán los estadounidenses dispararon más de 850 misiles de crucero Tomahawk. Algunas estimaciones han colocado el inventario de estos misiles de la Marina en entre 3.000 y 4.500 misiles, lo que sugiere que hasta una cuarta parte de la reserva puede haber sido utilizada.
El ejército estadounidense había agotado aproximadamente el 80% de su inventario de interceptores de THAAD y aproximadamente la mitad de sus interceptores Patriot durante el conflicto, según informó CNN News el 4 de agosto. Se estima que EEUU ha utilizado más de 1.500 interceptores Patriot y que quedan menos de 1.700.

El Pentágono podría tardar más de dos años en reponer esos misiles Patriot utilizados contra Irán. Según el analista de defensa Todd Harrison, una guerra más prolongada podría agravar el problema de municiones de Washington y exponer una mayor vulnerabilidad, recoge el NYT.
Crisis entre la Casa Blanca y el Pentágono
Cuando se ha preguntado por el asunto, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha rechazado las informaciones, asegurando que EEUU tiene «potencia de fuego más que suficiente» para cualquier operación que ordene Trump. «Nuestras empresas de defensa están fabricando más municiones que nunca, al tiempo que expanden rápidamente sus plantas y equipos a niveles récord», ha declarado Leavitt.
El presidente se habría mostrado furioso por las noticias sobre esta crisis de munición y habría ordenado investigar las posibles filtraciones en todo su gobierno. En privado, cuentan medios estadounidenses, habría comentado que cualquier mención de la crisis demuestra debilidad ante los enemigos del país.

Sin embargo, todo indica que la reducción de los arsenales de misiles ha abierto una crisis entre el gabinete de Trump y el Pentágono. Las partes, claro, lo niegan. Sean Parnell, portavoz principal del Pentágono, afirmó que los informes sobre escasez de armas son falsos y añadió que Estados Unidos cuenta con «todo lo necesario para atacar en el momento y lugar que el presidente elija».
Ucrania sufre la guerra de Trump
Pero la escasez es real. Lo saben bien en Kiev, la capital de Ucrania, que está sintiendo el impacto más inmediato de la falta de munición. El presidente Volodímir Zelenski declaró a principios de agosto que el número de misiles de defensa aérea que los aliados occidentales suministran a su país se había reducido a la tercera parte este año en comparación con 2025. El Kremlin lo sabe y se está cebando con la capital ucraniana.
Pero eso, dice Trump, es culpa de Joe Biden. El actual presidente ha atribuido la escasez de armas al apoyo a Ucrania bajo el mandato del demócrata. Al ser preguntado sobre la solicitud de Zelenski de más misiles, Trump respondió: «Nosotros también queremos misiles».

EEUU acelera la producción de misiles Tomahawk
Para reconstruir las reservas agotadas, la Marina de EEUU ha otorgado a Raytheon un contrato de casi 23.000 millones de dólares, según anunciaba la empresa esta semana. El contrato de siete años está pensado para aumentar la producción anual de misiles Tomahawk a más de 21.000, un enorme aumento respecto a los aproximadamente 60 misiles producidos anualmente en años anteriores. Durante la primera mitad de 2026, la filial de RTX ha entregado tres veces más misiles Tomahawk que durante el mismo período de 2025.
El acuerdo es parte de la iniciativa del Pentágono del Arsenal of Freedom, que utiliza contratos a largo plazo y una demanda predecible para alentar a las empresas de defensa a invertir en capacidad de fabricación, instalaciones, tecnología, trabajadores calificados y cadenas de suministro. Washington busca formas adicionales de expandir rápidamente su arsenal de misiles.
La estrategia más amplia se centra en los contratos a largo plazo que pueden reponer rápidamente las reservas militaresal tiempo que aumentan la producción general de armas. Y así, el Departamento de Guerra de EEUU está manteniendo conversaciones con nuevas compañías de defensa sobre la producción en masa de misiles de crucero de bajo costo.
20MINUTOS.ES – Internacional
